¿A qué olía el París de Balzac?

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¿A qué olía el París de Balzac?

Botica Buly 1803 ofrece cosméticos únicos, pues respeta el recetario original de un perfumero francés del siglo XIX.

Por Juan Manuel Gómez

 

Un viaje en el tiempo, a los antiguos perfumes de París es lo que ofrece la botica Buly 1803, cuyo recetario de cremas, barnices y esencias se elabora artesanalmente, según el recetario original de un célebre perfumero francés del siglo XIX.

En 1837, el perfumero, o como le llamaban entonces: apothecarie, Jean-Vincent Bully era muy popular en la vida cotidiana de las (y sobre todo los) habitantes de la Ciudad Luz. Sus habilidades como destilador, perfumista y boticario de la belleza y el buen gusto fueron tan grandes que hasta inspiraron al novelista Honorato de Balzac para la creación de César Birotteau, protagonista de una de sus novelas del ciclo Escenas de la vida parisina de La comedia humana.

Y enfatizo el hecho de que no eran solo las mujeres las que consideraban estos productos como una necesidad primordial, sino en especial los hombres, que requerían herramientas para el arreglo y cuidado de sus bigotes y barbas, así como cremas humectantes, jabones, brochas, navajas, aceites y lociones para su afeitado cotidiano, ya sea que fuera realizado por ellos mismos o por la mano de un barbero experto.

Para mediados del siglo XIX, sin embargo, la tradición del parfumeur francés cayó en un bache insalvable para monsieur Bully, quien se vio forzado a cerrar su popular boutique de perfumes y productos cosméticos de la rue St. Honoré. Tomó la precaución, sin embargo, de anotar, ayudado de su hijo Claud, las patentes, recetas, métodos e ingredientes de sus productos.

Ese invaluable archivo fue hallado en Les Archives Departamentales de la Seine por Ramdane Touhami y Victoire de Taillac, dos investigadores-empresarios que llevaban tres años recabando información para recrear una perfumería del siglo XIX. Habían revisado los archivos de 130 apothecaries o boticarios de los siglos XV y XIX, pero cuando dieron con el sistematizado catálogo de Jean-Vincent Bully y su hijo Claud fue que su investigación se dio por concluida.

Así fue que se dieron a la tarea de reconstruir detalle a detalle una perfumería parisina del siglo XIX, mediante fotografías antiguas, carteles, y el diario con dibujos ilustrativos de puño y letra del propio monsieur Bully.

Con la intención de despertar de su letargo (y evitar la extinción) de las artes antiguas de la perfumería, Ramdane y Victoire involucraron a profesionales de experiencia probada, cooperativas de artesanos expertos en los métodos antiguos de la elaboración de cosméticos, para que se ocuparan de producir las fórmulas de los recetarios hallados. Se fijó como fecha de referencia el año 1803 y, para ser congruentes con los principios cosméticos de esa fecha, se determinó el uso exclusivo de elementos naturales para crear la marca Buly. Se realizó una inversión inicial de €1.5 millones, financiados por el Banque Publique d’Investissement (el banco francés de inversión pública).

Hoy existen varias sucursales de la Officine Universelle Buly 1803: en Taipéi, China; en el Dover Street Market de Londres; en la Quinta Avenida de NY; en Seúl, Corea del Sur, y en Tokio, Japón.

La primera, sin embargo, ubicada en la rue Bonaparte 6, a un par de calles del Puente de las Artes, que cruza el río Sena a la altura del palacio del Louvre, es la que logró una recreación sorprendente. Se invirtieron en ella €800,000 adicionales. Los muebles del dispensario son de madera de nogal, trabajada por expertos artesanos con una rigurosa asesoría histórica. Sobre los mostradores hay planchas de un raro mármol italiano profundamente veteado. El suelo está conformado por losas de terracotta esmaltada en azul turquesa. Ningún detalle se dejó al azar y verdaderamente parece una botica del siglo XIX.

2018-08-20T18:46:37+00:00

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