Chicago: historia y arte

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Chicago: historia y arte

Otoño es el momento ideal para ir a la Ciudad de los Vientos y recorrerla a orillas del Lago Michigan o en algún tour.

Por Juan Manuel Gómez

Cuando el calor infernal del verano y los aguaceros estrepitosos se han ido, el viento silba mientras adquiere fuerza al colarse entre los grandes edificios de Chicago. Proviene del lago Michigan y, conforme se acercan los meses de invierno, va enfriando la ciudad. Fue en 1880 cuando el Chicago Tribune acuñó el término Ciudad de los Vientos, pero en menos de una década se popularizó por todo Estados Unidos, ya que es un sobrenombre preciso.

Para mediados de diciembre esa ventisca ya ha tirado todas las hojas de los árboles y trae consigo un poco de nieve; la temperatura relativa entonces raramente sube de los cero grados celsius y el ambiente se torna gris. Por eso es el otoño mi estación favorita en Chicago. Al mediodía puede haber 20 grados, pero la tarde sin duda será fría, con 10 grados tal vez, y el viento, eso sí, soplará con energía. No necesitaremos el abrigo de invierno, una simple chamarra o un suéter bastarán para caminar a la intemperie.

El 10 de octubre de 1871, un gran incendio arrasó con la ciudad. Destruyó 17 mil edificios en los casi siete kilómetros cuadrados que ocupaba la mancha urbana. Un reportero se aventó la puntada de inventar que fue la vaca de la señora Catherine O’Leary la que comenzó el incendio al golpear una lámpara de aceite y hacerla caer en la paja seca.

Por extraño que parezca, esta leyenda persiste a pesar de que no hay ninguna prueba del verdadero origen de este devastador incendio. Lo cierto es que la ciudad fue reconstruida en su totalidad y eso la convirtió en una urbe moderna creada desde cero con edificios de gran altura (actualmente hay más de mil rascacielos) de arquitectos de distintas partes del mundo. Por esa razón no sería una mala idea tomar alguno de los 85 tours que tiene disponible la CAF (Chicago Architecture Foundation, www.architecture.org).

Los hay en segway (esos curiosos transportes personales de dos ruedas en los que se viaja erguido), a pie, en bote, en autobús, centrados en construcciones contemporáneas, modernas o Art Déco, o en los exquisitos mosaicos o cristales de Tiffany que decoran algunas paredes, o en casas emblemáticas como The House of Tomorrow (1933), de George Fred Keck, o la obra entera de Frank Lloyd Wright (1867-1959).

Si tu interés en la arquitectura y la historia de Chicago y su importancia social y urbana es verdaderamente profundo, trata de darte una vuelta por el barrio industrial creado por George Pullman en el siglo XIX (www.pullmanil.org).

El Art Institute of Chicago (www.artic.edu), cuyas salas permanentes están repletas de joyas invaluables de la historia de la humanidad, con exhibiciones temporales de altísima calidad, se encuentra conectado con el parque del Milenio, lo cual es un paseo obligado. El ala moderna, por cierto, es obra del célebre arquitecto contemporáneo Renzo Piano. Este otoño, por ejemplo, habrá exposiciones del artista indio Maqbool Fida Husain y la brasileña Tarsila do Amaral, así como intrigantes colectivas en torno al uso del color, del textil y del arte de la Revolución Rusa. Si estás interesado, planea muy bien esta actividad, porque según mi experiencia se necesitan al menos tres visitas a este museo para disfrutarlo en toda su dimensión sin terminar agotado.

Si esa es tu intención, hagamos cuentas: la membresía cuesta más o menos 100 dólares, y te permite libre acceso tuyo y de un acompañante o los niños que quieras menores de 18 años, además de otros beneficios. Los boletos individuales, por otra parte, cuestan 30 dólares.

Ahora, si lo que quieres es visitar también los museos vecinos. The Field Museum (www.fieldmuseum.org), fantástica opción para los niños interesados en la historia natural, el Adler Planetarium (www.adlerplanetarium.org) y el Shedd Aquarium (www.sheddaquarium.org), lo que procede es adquirir el CityPass (www.citypass.com), que seguramente tendrá un paquete que se ajuste a tus necesidades. Del Art Institute of Chicago al Field hay una distancia aproximada de dos kilómetros, lo que implica un paseo de 25 minutos por áreas verdes a orillas del lago Michigan. (Nada mal, ¡eh!) El acuario y el planetario están a la vuelta del Field, justo en la orilla del lago, junto al Soldier Field, el campo de futbol americano de los Osos de Chicago.

 

OFERTA GASTRONÓMICA

Para escuchar jazz en vivo, lo cual es fácil en cualquier pequeño bar de la ciudad, no está de más echar un vistazo a la cartelera del Buddy Guy’s Legend (www.buddyguy.com). Para una cena muy especial y sofisticada haz una reservación en el Alinea (www.alinearestaurante.com); te gastarás unos 300 dólares por persona y tendrás un encuentro cercano con la gastronomía molecular del chef Grant Achatz. O busca el Next, que es del mismo grupo y ofrece cocina internacional de altura por aproximadamente 150 dólares.

Para la mejor comida mexicana en Chicago, que es mucho decir, busca en Facebook el restaurante Topolobampo (Tel. 312 661 1434); aquí te gastarás unos 100 dólares. Sin duda uno de los lugares más representativos del estilo contemporáneo de esta bella ciudad es el restaurante totalmente informal y sin pretensiones Girl and the Goat (www.girlandthegoat.com); aquí encontrarás, como dice en su carta, un poco de todo, muchos cocteles originales y las puertas están abiertas para cualquier nómada viajero que pase por ahí. Y si en el camino se te atraviesan unas célebres (y endémicas) Epic Burgers (www.epicburger.com) a la hora del lunch, sería un grave error dejarlas pasar.

2019-01-04T12:44:36+00:00

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