Comprar arte no es coleccionar

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Comprar arte no es coleccionar

Antes sólo especialistas adquirían arte como pasatiempo, pero hoy es etiqueta de sofisticación.

Comprar arte solía ser el pasatiempo de eruditos y especialistas; ahora es una insignia de sofisticación. Adquirir arte, sin embargo, no es lo mismo que coleccionar.

La colección es un impulso humano complicado. Comprende búsqueda, descubrimiento, compra, clasificación, catalogación, mantenimiento, almacenamiento y, en última instancia, la presentación de las obras seleccionadas.

La mayoría de los coleccionistas comienzan con una obra de la que se enamoran. Puede ocurrir en el estímulo del momento, o después de años de estudio. Por ejemplo, la fascinación de Carlos Slim por Rodin.

 

Encontrar el nicho. Thomas Kaplan (1962-), multimillonario estadounidense, compró su primera pintura de fijnschilder (pintores finos, artistas holandeses de la Edad de Oro que, desde 1630 hasta 1710, se esforzaron por crear una reproducción tan natural de la realidad como fuera posible) después de descubrir que este arte del siglo XVII no estaba de moda, y por lo tanto era barato, comparado con otros maestros de la vieja escuela. Ahora, Kaplan posee más de 2,500 obras y es el mayor coleccionista privado de Rembrandt en el mundo: 11 óleos y dos dibujos.

Mejorar el ojo. El mundo del arte está lleno de asesores, pero nada mejor que entrenarse para ver. Un médico acude a las galerías todos los viernes por la tarde. Lo ha hecho durante más de un año, y este año visitará la Bienal de Venecia, la Bienal de Berlín y la exposición Documenta en Kassel, las tres mayores exposiciones de arte contemporáneo de Europa. Va a comprar una sola obra de arte, pero cuando lo haga sabrá que su decisión se basará en un conocimiento profundo y personal.

Qué comprar. Si una obra de arte no “le cuadra el ojo”, puede ser que no sea su gusto y es muy probable que “caiga de su gracia” porque no es especial; es un “derivado”, es decir, copia de otro artista o simplemente está mal hecha. Cuanto más trabajo se realiza al afinar los sentidos yendo a exposiciones, leyendo y pensando en arte, más profundamente se percibe el impacto de una verdadera obra de arte en cuanto se aprecia.

Cómo “hablan” las obras de arte. Después de comprar dos o tres obras de arte, el coleccionista comienza a entender que las obras de arte no sólo existen aisladamente. Son parte de un diálogo, con el coleccionista y entre sí. George Ortiz (1927-2013), coleccionista francés que reunió la que se considera una de las mejores colecciones de antigüedades en manos privadas, estaba fascinado por lo que sucedió cuando el mundo helenístico se topó con el asiático e intercambió influencias.

No hay que ser millonario. La fotografía, las impresiones y los múltiplos (trabajos individuales que se reproducen en ediciones) son más baratos que la pintura al óleo o las instalaciones de video de moda. Así es el arte decorativo en el que las obras son útiles, así como hermosas.

 

Las colecciones exitosas, si bien responden al gusto personal, logran cautivar a los espectadores. No queda más que agradecer la vocación de compartir de estos inquietos amantes del arte.

 

Cómo se cuida el arte

El coleccionismo de arte en México ya es una tradición añeja. Desde la Colonia, México contó con la presencia de grandes coleccionistas como Álvaro Carrillo Gil, Marte R. Gómez, Dolores Olmedo y Andrés Blaisten, entre otros.

Coleccionar y preservar una obra conlleva tener un alto grado de conocimiento respecto al cuidado y conservación.

No todas las obras tienen las mismas necesidades, ni tampoco requieren iguales cuidados. El arte efímero, por ejemplo, no necesita almacenamiento ni embalaje, pero su registro es imprescindible porque es lo único que queda de la obra cuando ésta desaparece; el arte obsolescente por su parte, requiere una documentación lo más exhaustiva imaginable.

Adoptar los medios necesarios para que una obra adquirida se conserve y evite un final fatal, es una obligación que han tenido que cumplir siempre los coleccionistas en cualquier parte del mundo.

La principal causa de los daños en las obras se debe a una mala manipulación; aproximadamente 60% de las reclamaciones de los seguros tienen que ver con pequeños daños en el transporte y manipulación”, explica Cristina López Royo, conservadora restauradora del equipo de Conservación de Arte Actual (CARTA).

Comenzar desde cero, puede ser para muchos, un gran desafío, sin embargo, para aquellos que son principiantes en este terreno, existen programas especiales, cursos de formación, y servicios de gestión y asesoramiento para que puedan cuidar y “mimar” sus obras a través de la prestación de conservación preventiva y restauración.

Desde aspectos más simples como los de montaje, logística o transporte, así como en materia legal, fiscal y de seguridad de la obra, estos grupos se encargan de facilitar el trabajo.

Se habla de conservación preventiva a una estrategia que debería ser el día a día de cualquier coleccionista basada en la planificación y el diseño de métodos y dispositivos para analizar las causas de deterioro de los objetos y colecciones, ello con el fin de evitar y minimizar cualquier accidente controlando y monitorizando factores de riesgo como condiciones ambientales inadecuadas o daños físicos debidos a la manipulación de objetos, el correcto diseño de instalaciones o la adaptación del montaje artístico a las exigencias de conservación de las piezas.

 

El negocio detrás del arte

Cuidar de una obra implica asegurarla contra cualquier riesgo, pero más allá de ser una práctica preventiva, resulta un negocio multimillonario.

En el mundo, el mercado del arte está valuado en aproximadamente 47.4 mil millones de euros anuales, según The International Art Market, 2014, y el mercado del arte en Latinoamérica ha resultado muy rentable. Tan sólo la Ciudad de México se equipara a Londres, Madrid o París, en el número de museos, galerías y exposiciones.

En México, de acuerdo con la aseguradora AXA, la protección de piezas artísticas está en crecimiento.

Tan sólo en 2015 la compra de seguros para obras de arte reportó un crecimiento de 37%, lo que refleja el interés de los coleccionistas por proteger sus piezas que se representan importantes patrimonios.

Por ejemplo “Trovador”, creación de Rufino Tamayo, es una de las obras de arte más cotizadas del mundo y, por supuesto, la más cara de América Latina, con un valor de mercado de 7.2 millones de dólares, según se desprende de información de la casa Christie’s, referente global del arte.

En tanto, “Raíces”, de Frida Kahlo, también es ejemplo de valuaciones estratosféricas, luego de que en 2006 un coleccionista desembolsara alrededor de 5.6 millones de dólares.

En cinco artistas se concentran las obras más cotizadas de México. Además de los arriba mencionados, figuran otros trabajos de Alfredo Ramos Martínez, Diego Rivera y José María Velasco.

Juntos, sus trabajos suman más de 60 millones de dólares. Algunas pólizas cuentan con un límite de seguro por 10 millones de dólares, para obra y ubicación, aunque puede incrementarse hasta 300 millones de dólares por ubicación, según explican fuentes de AXA. Con estos datos a la mano podemos imaginarnos cifras de muchos ceros para asegurar muestras como la de Andy Warhol en el Museo Jumex de México.

 

Tips para el coleccionista principiante

 

  1. Define lo que quieres: Sólo se logra explorando y viendo tantas obras de arte como sea posible, por lo que es importante que acudas a museos, galerías, expos, o ferias que ayuden a reforzar tu conocimiento.
  2. Capacidad financiera. Si tu deseo es comprar una pieza muy costosa debes estar preparado para poder solventarla, pero si tu interés es empezar con un fondo de inversión con artistas y jóvenes, entonces los requerimientos no serán tan ostentosos.
  3. Asesoría con expertos. Contar con la segunda opinión de un gurú en la materia puede resultar muy favorecedor. Estos expertos en arte, la mayoría de las veces ya vienen con muestras en galerías de Europa, Estados Unidos o Latinoamérica, por lo que ayudan a que la compra sea mucho más fructífera.
  4. Sigue tu propio estilo. Cada coleccionista es distinto, pero es importante que una obra cuente con un mismo tono en el que las piezas puedan “dialogar” entre ellas.
  5. Dónde guardarlas. El arte debe verse y disfrutarse por lo que tener la pieza en un lugar visible es indispensable. Pero si ya no caben en la casa, lo ideal es tenerlas en un área acondicionada para que las obras puedan mantenerse en buen estado.
2019-06-19T11:14:57+00:00

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