Mi grito de libertad

Mi grito de libertad

Sahar Ajdamsani combate, como artista, que en Irán prohiban a mujeres cantar.

Las mujeres son personas maravillosas y fuertes. Asumen muchas responsabilidades como madres y esposas, además tienen un rol social. A esto se les suma la responsabilidad de ser artistas.

Pero desafortunadamente, en todo el mundo, sufren más la opresión y la injusticia que los hombres. En los países del tercer mundo, las mujeres soportan más presiones de la ley, la sociedad, e incluso de los mismos hombres.

Nosotras, las mujeres iraníes, no somos la excepción a esta regla y enfrentamos muchas presiones, limitaciones y desigualdades, especialmente en el campo de las actividades artísticas. Gracias a nuestro enérgico espíritu, hemos logrado frustrar

los límites y la injusticia, en especial en el ámbito artístico, así como en otros campos de la sociedad en los que hemos brillado.

En los países emergentes, hasta los derechos más elementales de las mujeres son descuidados, lo que conlleva a grandes injusticias propias de sociedades patriarcales. Soy una artista feminista y también hago música, arte, además de que me interesa mucho el canto. Me entristece mucho que estas desigualdades hagan que en mi país las mujeres tengan prohibido practicarlo. En el Islam, una mujer que canta es difamada y considerada culpable ante la ley con lo que tiene que enfrentar las consecuencias de penosos castigos.

Antes de la Revolución Islámica las mujeres podíamos cantar en Irán, y teníamos grandes exponentes que después tuvieron que abandonar el país para continuar sus actividades fuera, y es que después de una histórica revuelta, sobrevino la prohibición.

Actualmente las mujeres que quieran cantar en Irán deben irse al extranjero para evitar ser arrestadas. Con ello pierden el derecho a regresar a su país, lo cual, sin duda, es un tema muy doloroso. Ante esta realidad las mujeres que participan en actividades musicales siempre están luchando contra el miedo al castigo y los efectos psicológicos de la limitación con tal de llevarla a cabo. En esta situación no es de extrañar que las mujeres encuentren cada vez menos opciones para avanzar en el camino de su crecimiento y prosperidad.

Como resultado, las mujeres que están tan reprimidas, no pueden tener hijos independientes y, por lo tanto, la sociedad en su conjunto enfrenta grandes problemas para progresar. Es sorprendente que existan cantantes masculinos que se comporten de manera inhumana y apoyen esta realidad de la que no se consideran responsables.

En el ambiente social iraní, las mujeres que sufren estos, y otros abusos, se enfrentan al estigma de sentirse culpables ante esta falta ante la ley.

Sabemos que la mujer, y las madres, son la fuente primordial del desarrollo de las civilizaciones . Precisamente por eso que llevan en su naturaleza, deben ser la base de una sociedad anclada en la ética, cultura y la paz mundial. Por lo tanto, esperamos que la situación mejore y que la sociedad valore a las mujeres y que no se vean privadas del arte, como es la música, y que tengan un mundo de igualdad, arte, paz y bondad.

Combato, desde mi trinchera, estas desigualdades en mis poemas y fotografías, y escribo estas palabras. Espero que algún día pueda trabajar libremente, cantar y celebrar un concierto.

2019-05-30T15:47:12+00:00

About the Author:

Olivia Toledo
error: Content is protected !!