Astérix y Obélix nacieron en 1959 de la mano de Albert Uderzo y René Goscinny, que los idearon a estos dos como defensores de un pequeño pueblo galo.

No obstante, los años vieron a dichos valientes convertirse en dos símbolos universales del humor, valentía, sinceridad y honor.

Las primeras aventuras del par se publicaron en octubre de 1959 y julio de 1960. El primer álbum debutó en 1961. Hoy sus 35 aventuras se han distribuido en más de 355 millones de copias alrededor del mundo.

Dispuestos a usar todos sus recursos y energía para batir cualquier forma de opresión, Astérix y Obélix transmitieron, a través de los años, la importancia de la lucha por la paz y lo que significa lograrla; ese invaluable, aunque frágil valor, siempre difícil de conseguir.

La paz es el cimiento de las caricaturas de Uderzo y Goscinny, ya que estos dos gladiadores ven por ella, a través de su amistad y la fraternidad, sentimientos que se heredan a través de la tinta de cada tira de generación en generación; hoy, por los padres de nuestros padres y nuestros padres directamente.

Después de muchos días en cama, Uderzo partió de un mundo sumergido en recesión, cuarentena, indiferencia, e incertidumbre; más de 40 años después que su compañero y amigo René Goscinny, una desmotivante realidad para su par de guerreros casados con la tarea de ver por el cuidado de la libertad, igualdad, y la fraternidad, valores que identifican a la República que los representa, pero nos atañe a todos como humanos.

Quizá la labor sea titánica, pero como un padre que debe darle libertad a sus hijos porque así lo demanda la vida, las batallas triunfantes y las enseñanzas del pasado avalan que Astérix y Obélix podrán una vez más ante la adversidad, porque es necesario que así sea, y porque como cualquier padre, éste estaría orgulloso de ver que sus hijos lo lograran.