Todas las crisis, incluso la originada por la pandemia del Covid-19, son temporales.

Por Raciel Sosa*

 

Cuando vivimos una coyuntura de emergencia como la actual, a causa de la pandemia del Covid-19, son dos las emociones que, principalmente, experimentamos: miedo y enojo.

La mayor parte de las personas sentimos miedo en mayor o menor medida. Y el miedo tiene niveles.

Desde la preocupación que es el más “pequeño”, hasta el pánico sobre una determinada situación.

Nos toca ver el miedo en todas sus expresiones. Hemos visto gente que vive en un estado de pánico terrible.

Por otro lado, sentimos enojo, por ejemplo, a causa de los proyectos que se han venido abajo por el contexto actual, el tener que posponer planes, los cobros. Todo ello implica preocupación y enojo, enmarcado, además, en una atmósfera de incertidumbre. La combinación de enojo y miedo nos lleva a un sentimiento de frustración.

No obstante, estos sentimientos no son, a priori, ni positivos ni negativos. Más bien, el uso que les demos es lo que los hace positivos o negativos.

Por lo tanto, todas las emociones son necesarias y, al mismo tiempo, neutrales.

El uso apropiado del miedo, por ejemplo, sería entender lo que realmente está pasando para poder tomar las previsiones correctas. Es decir, que lo que te mueva a tomar las medidas necesarias sea previamente el miedo: lavarte las manos continuamente, tomar una sana distancia.

Dichas precauciones que obedecen al miedo, a la preocupación, a un miedo razonado de que algo te pudiera pasar y hay que estar conscientes de ello.

Ahora bien, el miedo se vuelve en algo negativo cuando, de plano, te vuelves obsesivo y ya no ejecutas, no te mueves, ni haces nada porque el miedo te paraliza y tampoco se trata de eso.

El enojo, sin embargo, es energía pura. Es un motivador muy importante. El enojo te mueve a empezar a buscar alternativas.

Nos podemos quedar en el mismo lugar odiando a la humanidad, al coronavirus… esa puede ser nuestra primera reacción, pero no nos sirve para empezar a pensar en un Plan B y en un Plan C.

Probablemente nos vayamos a la cama enojados por la noticia que nos acaban de dar, pero cuando lo dejamos enfriar un poco pensamos: “Y, ahora, ¿qué voy a hacer con esto?”, “No me gusta, pero lo cierto es que así es la nueva situación”.

Lo anterior nos dará una gran lección y que lo capitalicemos a nuestro favor será crucial.

 

Recuperar la confianza en que todo va a estar bien

Revisemos la historia. Caemos en frases como “esto no había pasado nunca antes” y lo cierto es que sí ha ocurrido y hemos salido adelante. Es importante entender que todas las crisis son temporales y que para todo problema hay una o varias soluciones. Confiemos en nuestros talentos como sociedad y como humanidad.

 

Resiliencia ante las adversidades de la vida

La resiliencia es una competencia que hay que trabajar y desarrollar, no es algo que se da de manera automática. Uno tiene que hacerse consciente de ello.

La resiliencia es la capacidad de recuperarse ante las adversidades. Lo primero que debemos tener en cuenta es que se trata de una competencia que se puede aprender.

Posteriormente, debemos, justamente, empezar a desarrollar la fortaleza de carácter para saber que si las cosas están mal afuera, debemos ordenar lo de adentro. Es decir, revisémonos como personas, nuestro estado emocional, nuestros paradigmas, ya que todo ello nos va a dar tranquilidad, para preguntarnos después ¿qué sí puedo hacer?

No puedo salir, no me puedo reunir con gente, no puedo trabajar como lo hacía antes, pero la pregunta correcta es ¿qué sí puedo hacer?

Asimismo, es importante evitar escuchar todos los rumores pesimistas, es decir, ponles un filtro.

No olvidemos que todo lo que sucede en nuestro alrededor viene cargado de grandes aprendizajes.

Yo creo que el mundo no volverá a ser el mismo después de esta emergencia que estamos viviendo actualmente. El mundo va a crecer a partir de esta experiencia amarga e incómoda que todos estamos padeciendo.

Somos resilientes cuando nos damos cuenta, igualmente, de cuáles son todas las bondades que trae el haber enfrentado una situación tan complicada como esta. Cada vez que ocurre una calamidad, el mundo crece y nos hace brincar a otro escalón en el desarrollo de la humanidad. A partir de ahora creo que nos espera un mundo más depurado y un poco más consciente.

 

*Raciel Sosa es experto en Liderazgo del Siglo XXI. Para información de cursos y talleres:
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