Abu Dhabi, hoy más que nunca

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Abu Dhabi, hoy más que nunca

La capital de los Emiratos Árabes Unidos es un destino indeclinable y más desde la apertura del Museo del Louvre.  

Por José Manuel Valiñas

 

Famosa por ser una de las ciudades con el PIB per cápita más alto del mundo, Abu Dhabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, dista mucho de ser sólo eso.

De hecho, la actitud visionaria de sus gobernantes (sobre todo del jeque fundador, Zayed bin Sultán Al Nahayan, quien impulsó la educación y la tolerancia como pilares del país) va más allá del petróleo, que es la fuente actual de su riqueza, pues saben que algún día se va a acabar (o las energías renovables harán obsoleto extraer petróleo en el futuro).

Por ello han invertido en engrandecer a su ciudad, llevándola a la vanguardia en arquitectura para que sea un atractivo turístico que trascienda las generaciones.

También han invertido en sustentabilidad, al patrocinar proyectos de utilización de la energía solar para obtener energía y con ello desalinizar el agua y convertir, poco a poco, el desierto en tierra cultivable.

 

EL PASEO CORNICHE

Uno de los deleites en esta ciudad es caminar por este amplio paseo de ocho kilómetros que rodea la parte occidental de la isla, y que cuenta con parques, fuentes y una playa donde las familias van a refrescarse del sol.

Al final del agradable paseo hay un museo en donde se exhibe la cultura y las tradiciones autóctonas, y de regreso se pueden hacer compras en el Marina Mall y deleitarse en los juegos mecánicos.

 

MEZQUITA SHEIKH ZAYED

Lo más sorprendente de esta mezquita, una de las más grandes del mundo, es que es de reciente construcción: toda su majestuosidad e infinita riqueza de acabados se terminó de erigir en 2007, así que todo es nuevo y reluciente, lo que contrasta con la idea que tenemos de visitar centenarias e imponentes mezquitas como la de Santa Sofía, en Estambul.

Esta belleza de mármol se enmarca en una superficie de más de 12 hectáreas y sus columnas tienen incrustaciones de nácar y piedras preciosas, mientras que sus imponentes candelabros están hechos de cristal de Swarovsky.

Su impresionante alfombra es la más grande del mundo de una sola pieza: mide 5,600 m2 y fue el trabajo de 1,200 mujeres iraníes que durante años la estuvieron anudando.

 

EMIRATES PALACE

En este hotel se invirtieron $3,800 millones de dólares y es el compendio de toda la opulencia de la ciudad. Sus colores reproducen las muchas tonalidades de la arena del desierto y su domo central se puede ver a kilómetros de distancia.

Las paredes y techos están recubiertos de hoja de oro, elemento que está literalmente en todas partes, hasta en la comida, puesto que en el hotel se consumen 5.5 kilogramos de oro comestible al mes. Está abierto a los visitantes y en sus refinados cafés puedes tomar un capuchino con hojuelas de oro, que cuesta alrededor de 20 dólares.

 

MUSEO DE LOUVRE

La sucursal del mayor museo del mundo fue inaugurada el pasado mes de noviembre y alberga 300 obras en préstamo de la institución parisina, más un acerbo propio que los jeques están formando para su colección permanente.

El edificio, obra del arquitecto francés Jean Nouvel, es imponente en sí mismo, y no deja de ser una bocanada de aire fresco encontrar en un país musulmán obras de arte cristiano medieval lo mismo que cuadros de impresionistas o cubistas, mostrando la aceptación a las expresiones del arte contemporáneo.

La apertura del Guggenheim Abu Dhabi es otro hito que se espera pronto. Por eso vale la pena visitar los Emiratos Árabes Unidos, un ejemplo de cómo la opulencia, la sostenibilidad y la tolerancia pueden coexistir perfectamente con la religión.

2018-06-14T13:59:29+00:00

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