Brujas, Patrimonio de la Humanidad

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Brujas, Patrimonio de la Humanidad

Brujas, en Bélgica, es una urbe que enamora debido a que despierta los cinco sentidos.

Al pasear por sus callejuelas, pintorescos canales o verdes paseos, donde antiguamente se levantaban las murallas de la ciudad, se van desvelando los secretos de esta ciudad cosmopolita, misteriosamente medieval y, sin embargo, hecha a escala humana: Brujas se ha hecho grande gracias a su historia y la UNESCO ha sabido reconocerla como Patrimonio de la Humanidad.

El origen de Brujas está en el Rozenhoedkaai (Muelle del Rosario), pues los vikingos decidieron fundarla en el Siglo 9. No es de extrañar que quedaron obnubilados ante tan bella estampa.

El Rozenhoedkaai se ha convertido en el lugar más pintoresco y fotografiado de la zona por ser un espacio que desprende tanta belleza, como historia.

La famosa plaza Burg es el corazón de Brujas. En ella se condensan majestuosos edificios como el del Ayuntamiento, que data del Siglo 14 y es uno de los más antiguos de los Países Bajos. El Franconato de Brujas, la antigua Escribanía Civil y la Basílica de la Santa Sangre completan los atractivos de la plaza Burg.

Un paseo por el antiguo barrio de la Liga Hanseática es una inmersión en la historia y en la forma de vida de sus habitantes. Brujas fue, del siglo 13 al 15, un importante punto de encuentro comercial.

Los comerciantes españoles se afincaron en el Spaanse Loskaai y en Spanjaardstraat, los alemanes lo hicieron en la plaza Oosterlingenplein. Las casas de los mercaderes en este antiguos barrio hanseático son asombrosas.

La magia de la plaza Mayor de Brujas se eleva hasta su espléndido campanario de 83 metros. Desde lo alto, la panorámica es maravillosa. El Markt es un punto de encuentro entre el pasado y el presente enmarcado por coloridas casas. También aquí se encuentra el Historium, que nos transporta a la época medieval de Brujas.

La segunda torre de iglesia de ladrillo más alta  del mundo pertenece a la Iglesia de Nuestra Señora. Aquí se encuentra la hermosa Madonna de Brujas de Miguel Ángel, una escultura de mármol blanco que compite en belleza con el interior de esta iglesia.

En Brujas uno puede disfrutar de las artes más bellas del mundo. Corría el Siglo 15 y las artes copaban todo el protagonismo en Brujas. La época dorada se movía entre encargos y obras de grandes creadores como Jan van Eyck o Hans Memling, dos de los artistas más reconocidos a nivel mundial dentro de los Primitivos Flamencos.

Instituciones como el Hospital de San Juan o el Museo Groeninge acogen obras de estos pintores, entre las que destacan el cuadro La Virgen del canónigo Juris van der Paele, pintado por Jan van Eyck, o el Tríptico de Moreel, de Hans Memling.

Un antiguo amarradero de embarcaciones que realizaban la ruta entre Brujas y Gante es hoy un lago rectangular repleto de encanto. Junto al parque Minnewater, forman un oasis de paz y romanticismo por excelencia. La foto perfecta se obtiene desde el puente de Minnewater, donde se encuadra la viata de uno de los lugares más idílicos de Brujas.

2018-12-21T14:28:29+00:00

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Olivia Toledo
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