Alta cocina, el ingrediente clave para cerrar negocios

Alta cocina, el ingrediente clave para cerrar negocios

A Estudio Millesime, ubicado en la CDMX, no sólo se va a comer y a beber sino a disfrutar de una experiencia única.

Una buena comida predispone a cerrar un gran negocio, por lo que Estudio Millesime es el lugar ideal para hacer esto debido a su exclusividad y a que los mejores chefs del mundo lo visitan periódicamente para preparar sus mejores platillos.

Al lugar, que se encuentra en The St. Regis Hotel, en Paseo de la Reforma, solamente tienen acceso unas cuantas personas, que son aquellas que cuentan con una membresía y es justo este aspecto el que lo vuelve aún más atractivo.

Para Manuel Quintanero Jiménez, Director de Millesime México y Estudio Millesime, nadie supera a México o a España en cuanto a la importancia de las comidas de negocios, ya sea para iniciar una relación, cerrar un trato o el acordar continuar con una relación laboral.

“Todos los grandes empresarios y directivos de México tienen comidas de negocios a diario y te hablo de comidas de 2 y 3 horas, no de 30 minutos como en Estados Unidos.

“Por lo anterior es muy importante que, al igual que elegir un buen restaurante, se escoja un lugar en donde tengas una experiencia única. Tenemos muchos clientes que son socios porque tienen clientes de un nivel muy importante y el poder traerlos a este lugar asegura que su cliente le diga que sí a esa comida”, subrayó el empresario.

Cualquier hombre de negocios puede acudir a los mejores restaurantes de la Ciudad de México, abundó Quintanero Jiménez, pero con Estudio Milliseme no ocurre lo mismo, pues solamente los socios y sus invitados pueden disfrutar de lunes a viernes de la comida que una plantilla de 14 chefs preparan con los más exclusivos ingredientes.

Estudio Millesime, recinto que aloja a 40 comensales en el que actualmente los hombres y las mujeres de negocios más importantes del país también disfrutan de catas de vinos y degustaciones, abrió sus puertas en 2013 y contó con una inversión de casi 2 millones de dólares.

“La inversión aquí, en el estudio en México, estuvo en torno al 1.5 – 2 millones de dólares.

“La ubicación es maravillosa. Estar en Reforma, estar en el que considero es el mejor hotel de la Ciudad o del país nos ayuda mucho. El que estén viniendo las mejores empresas, los mejores chefs, los medios, pero es tan buena la localización que es clave para el negocio”, explicó el que es uno de los empresarios más reconocidos dentro de la industria gastronómica.

Pero Millesime no sólo tiene presencia en México, pues antes de que el estudio empezara a operar en este punto la empresa llevaba a cabo cada año, como hasta ahora, una feria gastronómica en Madrid, México y Sao Paulo.

En dicho evento, que este año se realizará el 22, 23 y 24 de noviembre en la Ciudad de México, las empresas cuentan con un espacio donde agasajar a sus socios, clientes y colegas con platillos de alta gastronomía.

En cuanto al proyecto de expansión de Millesime, compañía creada en 2007 por Manuel Quintanero, es ambicioso, pues prevé expandir el concepto a 15 de las ciudades más importantes del mundo en los próximos cinco años, tanto en el continente americano como europeo.

Para Manuel Quintanero Jiménez no hay límites en los negocios de alta gastronomía y eso lo transmite al hablar con emoción de la llegada de un nuevo Estudio Millesime a Chile.

“En Chile tienen una red de empresas muy importante y muy estable. Es algo que nos atrae mucho, la estabilidad de un país. Se puede decir que es como la Suiza de Latinoamérica.

“La inversión que se hará en Chile respecto a México será más grande porque el espacio es incluso mayor, serán casi mil metros cuadrados la inversión será de aproximadamente 2 millones de dólares, 2.5”, detalló.

Por lo tanto, si lo que se busca es conocer la cocina de los chefs más reconocidos del mundo de una forma totalmente diferente, Estudio Millesime brinda esta oportunidad de una forma única debido a que cuida hasta el más minimo detalle.

 

LA EXPERIENCIA

Desde que uno llega a Estudio Millesime, ubicado en la planta baja del St. Regis Hotel, se vive una experiencia fuera de lo común.

Si uno no conoce el lugar, como fue mi caso, la cantidad de detalles que lo dejarán con una sonrisa en los labios serán innumerables.

Resulta que para entrar al estudio, del que muchos han oído hablar pero que sólo unos pocos conocen, debes marcar un código para que las puertas, de lo que yo denomino el paraíso gastronómico, se abran.

Al primer golpe de vista todo parece estar sumergido en una interminable oscuridad, pero en cuestión de segundos los ojos se acostumbran y los detalles surgen: los acabados de las paredes, las obras de arte, la sobriedad de los muebles, la elegante cocina y la espectacular barra del fondo que cuenta con una magnífica iluminación.

No ha pasado ni un minuto y el primer camarero se acerca para preguntarme qué deseo tomar. Aún no me siento y ya tengo mi primer bebida en la mano, así como el primer aperitivo.

Llegué temprano a la cita, lo sé, pero la oportunidad es perfecta para conocer el lugar y asimilar que en pocos minutos los hermanos gemelos Sergey e Ivan Berezutskiy, creadores del restaurante ruso Twins, que actualmente ocupa el lugar 92 en la lista The World 50 Best Restaurants, nos deleitarían con varias de sus creaciones. Este tipo de eventos forman parte de su programa de cenas Top Chef.

Me acomodo en uno de los sobrios sofás de piel y a partir de ese momento no dejaré de comer ni de beber. La gente empieza a llegar y con ellos las presentaciones, así como the small talks  para romper el hielo entre los invitados.

Pasan los minutos y lo que parece algo casual también resulta una especie de networking entre hombres y mujeres de negocios, además de algunos de los mejores chefs de la Ciudad de México que también asistieron al evento.

Es el momento de comer. Para dicho momento la cocina, que se encuentra a la vista de todos, justo en el centro del recinto, es el punto que cautiva todas las miradas. Hay más de 40 platillos que se están preparando en dicho momento para que los invitados puedan saborearlos.

Estudio Millesime se convierte en el escenario en un gran espectáculo, una especie de coreografía en el que participan chefs, ayudantes, camareros y sommelier. Las elegantes e imponentes mesas empiezan a recibir los platillos que fueron hechos para esa tarde.

Todos en el lugar se mueven, nadie tropieza, todo luce como un gran baile en el que saben con cuánto espacio disponen para ejecutar sus mejores pasos. La precisión es absoluta y los comensales lo único que hacemos es disfrutar, pues cada uno de los platillos luce y sabe como una verdadera obra de arte.

Cada una de las creaciones culinarias tiene una historia y algunas, por cuestión geográfica, sufrieron modificaciones y justo eso es lo que cuentan los chefs Berezutskiy al presentarlos, como se acostrumbra en el lugar en cada evento.

Del menú de seis tiempos lo que más me cautivó fue el ecosistema de hongos, el costillar de cordero con berenjenas rostizadas y el helado de leche de cabra, mousse de betabel y coulis de grosellas negras.

El espectáculo gastronómico terminó casi 4 horas después y lo único que pasa por mi mente en dicho momento es que la alta gastronomía es un arte que involucra, como pocas disciplinas, a todos los sentidos y que no existe mejor lugar para comprobarlo que Estudio Millesime.