La Hacienda de los Morales rinde homenaje al chile en nogada y otros chiles del 2 de agosto al 5 de septiembre en un festival único.

El escritor Artemio del Valle Arizpe dice que en el regimiento de Agustín de Iturbide se encontraban tres soldados que tenían novias en Puebla. Ellas quisieron recibirlos con un platillo especial que debía tener los colores de su uniforme, los de la bandera trigarante.

Cada una buscó el ingrediente que llevara uno de los colores y no quisieron recurrir a ningún recetario. Le rezaron a la Virgen del Rosario y a San Pascual Bailón para que las iluminara, se pusieron a cocinar y el resultado fue el que ya conocemos: el chile en nogada.

Otra versión cuenta que en 1821, año en que de Iturbide firmó el Acta de Independencia de México y de los Tratados de Córdoba, las madres agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla al saber que Agustín estaría en esa ciudad para celebrar su santo, el 28 de agosto, elaboraron un platillo que recordara los colores de la bandera del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo.

Sea cual sea la historia real, desde hace más casi 200 años, los mexicanos venimos degustando este platillo cuyas versiones originales aún se corrigen en charlas y foros de discusión especializados.

 

Homenaje a los chiles

Para rendir homenaje a este chile célebre de la gastronomía mexicana y de paso a otros más del repertorio, la Hacienda de los Morales pone en marcha “El festival de los chiles” (el de nogada y otros más), que estará abierto al público del 2 de agosto al 5 de septiembre.

“No cabe duda de que el chile es el ingrediente más emblemático de la mesa de los mexicanos; es símbolo de identidad, y no puede faltar en nuestra gastronomía.

“Aunque lo tradicional es el chile en nogada, en La Hacienda celebramos la riqueza de variedades que existen en México”, comentó Fernando Del Moral, director general de La Hacienda.

Y en este homenaje a uno de los complementos, alimentos y sazonadores predilectos de los mexicanos, la Hacienda de los Morales configuró un menú que incluye distintos tipos de chiles, con platillos originales, con texturas y sabores distintos.

Por ejemplo, el chile ancho relleno de mariscos con pico de gallo tropical, es decir, con mango, que no sólo le da un toque colorido llamativo, sino un contraste de sabor que vale la pena probar.

 

23 platillos con chiles

El chef de la Hacienda de los Morales preparó un menú de 23 platillos con entradas frías y calientes, sopas, platos fuertes e incluso postres, todos elaborados con algún tipo de chile.

La crema de tres chiles con queso Chihuahua es un sutil caldo espeso color ladrillo que untuosamente baja por la garganta sin irritarla. Otra delicia de la casa.

Y en el plato fuerte, pues hacerle el honor al chile en nogada de la casa es también una tradición (que en este sitio lo sirven sin capear, para los que se preguntan si va capeado o no), o bien el chile cuaresmeño relleno de huitlacoche en salsa de flor de calabaza.

¿El postre con chile, de veras? Sí, el helado de vainilla perfumado apenas con un toquecito de chile serrano es una sorpresa agradabilísima. Si no es porque se lee en la carta o lo comenta el mesero, apenas sentirá el comensal un pequeño picor en la garganta. La otra gratísima novedad es la paleta de chocolate oscuro con esencia de chipotle, un agasajo.

Los 23 platillos que encontrarás en el evento, auspiciado por Monte Xanic y el Tequila Reserva de la Familia de Casa Cuervo, ofrecen una amplia paleta para cualquier comensal, sea que le guste o no el picante, pues los chiles están cuidadosamente desvenados y curados para que no se convierta en una comida trágica de enchilamiento.

 

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