La Hacienda de los Morales repite el Festival de la Langosta y trae la receta de la familia Plascencia directo a la mesa.

Los célebres tacos de langosta con frijoles de Rosarito son en realidad una copia de los originales de Puerto Nuevo, pero el marketing del primer poblado tuvo más éxito.

Puerto Nuevo es una comunidad restaurantera con más de 35 establecimientos que ofrecen langosta, ubicada a 50 kilómetros al sur de la ciudad de Tijuana y forma parte del Corredor Turístico Tijuana-Ensenada.

La receta de estos famosos tacos de langosta servida con mantequilla derretida, frijoles, arroz, salsa y tortillas de harina proviene de la familia Plascencia.

Hoy su hija, Rosa María, es la encargada de prepararlos y jamás imaginó que viviría de ello y que se convertiría en un plato icónico de la cocina de Baja California.

Y es que langosta era lo que había en casa para comer; su padre, pescador y su madre, ama de casa, siempre tenían productos del mar, un saco de harina y frijoles para el consumo familiar.

Los padres de Plascencia son oriundos de Jalisco, llegaron a Puerto Nuevo en 1956, y como miles de otros connacionales y extranjeros, querían pasar la línea y llegar a Estados Unidos.

No lo consiguieron, así que decidieron vivir en Puerto Nuevo y sin querer dieron inicio a una empresa familiar de cocina. El menú consistía en lo que tenían a la mano: langosta, frijoles, arroz, salsa picante, mantequilla y tortillas de harina.

Los clientes: viajeros que iban o volvían de Ensenada a pescar.

Este mismo menú es ofrecido desde el 2 de noviembre y hasta el 30 en La Hacienda de los Morales. El chef Rodrigo Flores y su equipo enriquecieron la oferta con otros productos de la región como el carpaccio de atún, chimichangas de marlín, crema de langosta estilo Puerto Nuevo, callo de hacha y caracol a la vinagreta, como entradas.

De platos fuertes incluyeron molcajete de mariscos, camarones Puerto Nuevo (rellenos de queso y langosta); y por supuesto langosta estilo Puerto Nuevo, servida con tortillas de harina, frijoles, arroz y salsa de chile de árbol.

Y para maridar bien estos platos invitaron a L.A. Cetto con dos vinos de buena cepa: un blanco (Chardonnay) y un rosado (blanc de Zinfandel), que además se llevarán muy bien con el pay de queso con licor de damiana y arándanos y la tarta de dátil con helado de jengibre.

Es momento de darse una vuelta a La Hacienda de los Morales y ahorrarse el viaje a Puerto Nuevo para degustar este platillo con las enormes tortillas de harina. Un gusto ideal para los conocedores, que tiene apenas 60 años en la tradición culinaria mexicana.