Fábrica de sueños cumplidos

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Fábrica de sueños cumplidos

Carlos Enrique Cavelier dirige Alquería, empresa de leche en Colombia.

Por Sebastián Villamil

Colombia transitaba una convulsa situación marcada por el derramamiento de sangre, tras una cruenta guerra entre los cárteles del narcotráfico y el gobierno, cuando Carlos Enrique Cavelier fue invitado a trabajar en el negocio de su padre, un sector totalmente desconocido hasta ese momento para quien había dedicado su tiempo a estudiar en el área de humanidades en la Universidad de Vermont, y más tarde Administración Pública en Harvard.

Recuerda que su llegada a Alquería, compañía familiar productora de lácteos y alimentos, se limitó a investigar a fondo el funcionamiento del negocio, las condiciones del sector, y especialmente el mercadeo.

“Entendí que la investigación de mercado no era diferente a la Antropología o Sociología, que había estudiado en el college. Quedé fascinado con la investigación y estudié como loco con agencias, y después trajimos a un Director de Investigación para hacerla internamente”, detalla.

En ese momento la compañía reportaba resultados muy discretos; hoy, es un gigante con capacidad para reunir 13,000 ganaderos asociados, 150,000 tenderos y 21 centros de distribución, con lo que cubre las necesidades alimenticias de 5 millones de hogares colombianos.

“Alquería es una empresa que tiene la mayor participación de mercado en Colombia, que es muy competido, en valor. Y, segundo, en volumen de leche, seguimos siendo una opción importante porque, en Colombia, crece mucho la clase media y ésta aprecia las marcas”, destaca Carlos Enrique Cavelier, Presidente y Coordinador de Sueños de Alquería.

La innovación de productos y maneras de llegar al mercado, considera Cavelier, ha sido un motor muy importante y en el cual han sido los primeros en replicar el sistema de otras industrias para aplicarlo al negocio de leche, lo cual les ayudó a crecer, en el entendido que la encomienda es combinar y tener un adecuado balance entre las rentabilidades financiera, social y ambiental.

“Alquería es una compañía que, en los últimos años, trabajó alrededor del top line al comprar Danone y Freskaleche, con una inversión importante, y empezamos a fijarnos en las deficiencias por primera vez y encontramos con McKinsey, en un trabajo espectacular, algo que nos permitió tener ahorros muy importantes”, explica.

El empresario destaca que es fundamental crear una cultura que cree condiciones sociales favorables para el desarrollo de la compañía, y es que sabe que ésta no puede ser rentable en un ambiente social con problemas sino en uno sano, y por ello Alquería se esfuerza en el bienestar de las comunidades y generar una buena calidad de vida a los ganaderos con los que tratan.

LECHE PARA TODOS

Alquería se aboca a volver a crecer en forma dinámica, luego de haber realizado exitosamente el proceso de consolidación con Danone y Freskaleche, con productos diferenciados que le permita mantener la posición de liderazgo que se ha ganado, entre otras cosas, porque es una marca muy cercana a la gente, especialmente la clase media colombiana, un segmento muy exigente en términos de la calidad de la leche que consume.

“Democratizamos la buena calidad de la leche en Colombia, eso no existía antes, sólo era para la gente de estratos altos, entonces, en ese sentido, fue un cambio muy importante para el país entero”, asegura, y añade que el precio accesible se logra al utilizar formatos de bolsa, en tetrapack.

En el mercado de leche de Colombia, Alquería cuenta con una participación de mercado de 22% en volumen, sin embargo, en el segmento de leche deslactosada, su formato en bolsa detenta entre 35 y 40%, esto debido a que una gran población es intolerante a la leche entera.

La envidiable presencia de Alquería en la nación sudamericana es gracias a una estrategia de adquisiciones de productoras lecheras desarrollada a lo largo del país al paso de los años.

“Compramos una pequeña planta en Cali, otra en Medellín, que era un cascarón, en Bucaramanga”, apunta, y detalla que ninguna de estas contaba con esquemas formales de producción, distribución o branding, sino simplemente contaban con permisos para operar.

Hoy, son ejemplo de gestión en la industria, con procesos y logística de clase mundial que los afianza como líderes en la preferencia de los consumidores, a lo que se le suma un alto reconocimiento de sus políticas de sostenibilidad en pro del medio ambiente y de las comunidades.

“Producimos nuestros propios empaques de plástico y hemos podido reducir en 10% del grosor, pero vamos por un 20% y eso, en el mundo que queremos hoy, es importante porque nos permite tener un menor impacto en la economía global de los reciclables. Al mismo tiempo compramos leche de productores pequeños (campesinos), que es como 70% de la geografía de Colombia”, comenta.

Las prácticas corporativas de clase mundial que rigen a Alquería se deben, entre otros factores, a una muy atinada política de alianzas estratégicas, de las cuales Carlos Enrique Cavelier destaca la establecida, desde hace un cuarto de siglo, con una cooperativa de productores de leche de Chicago, que les ha dado asesoría de primer nivel para garantizar la calidad de sus procesos y productos. Sumada a esta, subraya la alianza firmada con Danone, con la que cumplieron una década de funcionamiento, que les permitió crecer exponencialmente en el país.

En este crecimiento de Alquería ha sido determinante la efectiva estructura de su cadena de suministro de leche, una labor coordinada por unos 25 ejecutivos de la empresa.

“Pero quien la encabeza es la cultura; una cultura de ser amables con los ganaderos, de apoyarlos, y estar dispuestos a prestarles dinero en algunos casos. Hemos capacitado a más de 1,500 ganaderos en asistencia técnica y queremos capacitarlos todos en un nivel de integración importante”, señala el industrial.

Carlos Enrique Cavelier, en su papel de Presidente y Coordinador de Sueños de Alquería, sabe que para consolidar su posición en el mercado, en los próximos años, es imperativo atender los factores sociales y ambientales para el futuro. Dice que las empresas que no atiendan esta responsabilidad van sufrir efectos demoledores y les será muy difícil sobrevivir porque “el impacto en el ambiente, sus colaboradores, y la sociedad civil, va a ser demoledor”.

El liderazgo de este entusiasta empresario, que no se basa en la rigidez de las jerarquías, se sustenta en transmitir a sus colaboradores una cultura ganadora de pasión y el amor de la compañía, acompañados del mejor talento para el bienestar de un creciente número de consumidores.

2019-11-11T17:31:03+00:00

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