Isaac y Joel Phillips, de Pig.gi, y Marisa Lazo, de Pastelerías Marisa, necesitaron más que una buena idea para emprender.

Por Andrea Peniche y Olivia Toledo

En materia de emprendimiento, México clasifica como el país que más ha avanzado e impulsado la creación de startups en Latinoamérica durante el último lustro. La aceleradora de negocios Mass Challenge México atribuye lo anterior a que se han incorporado nuevas políticas que han ayudado a dinamizar el ecosistema emprendedor.

Brasil, de acuerdo con la aceleradora, cuenta con el mayor número de emprendedores en Latinoamérica. En el segundo escaño está Argentina, con 650 mil pymes, las cuales generan 70% de los empleos en ese país austral, y en el tercero figura Chile. En tanto, México, clasificado como el que más ha avanzado en la creación de startups en los últimos años, ocupa el cuarto lugar.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Emprendedores de México (Asem), las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMes) son medulares en la economía ya que a este rango pertenecen 99.8% de las compañías y generan 71.4% de los empleos.

Lo anterior muestra que el camino del emprendimiento no es sencillo ni cuenta con atajos, pero es tremendamente satisfactorio y es por eso que quienes lideran tres exitosos y muy diferentes proyectos hablan sobre lo que han vivido a lo largo de varios años para dar el siguiente paso o simplemente seguir realizando su mejor esfuerzo como emprendedores.

Sin habérselo propuesto, Marisa Lazo, dueña de Pastelerías Marisa y las heladerías Dolce Natura, tiene actualmente 61 sucursales y da trabajo a 450 personas. Lo que un día empezó con la venta de un pastel a una amiga, se convirtió en uno de los mejores ejemplos de que si se quiere algo, se puede conseguir con empeño.

Otro caso de verdadera perseverancia es el de los hermanos Isaac y Joel Phillips, fundadores de Pig.gi, una aplicación que reemplaza tu pantalla de bloqueo por publicidad y a cambio te recompensa con saldo para tu celular. Pese a que no obtuvieron los resultados esperados en un par de proyectos que sacaron antes, Isaac y Joel siguen apostando a emprender pues buscan aportar a la sociedad desde su trinchera.

Y Marcus Dantus, con 20 años creando, operando e invirtiendo en múltiples negocios en México y Estados Unidos, se ha convertido en uno de los principales hacedores de emprendedores en Latinoamérica a través de Startup México.

Cada uno con su propio sello, y a su ritmo, han optado por el camino más complicado pero el que, aseguran, brinda más satisfacciones: el del emprendimiento.

 

MARISA LAZO

Para ella no hay imposibles si se trabaja en lo que a uno le apasiona.

Aunque nunca lo buscó ni planeó, en 25 años esta jalisciense logró consolidarse como mujer de negocios debido a que Pastelerías Marisa y Dolce Natura, empresas que actualmente dirige, cuentan con 61 sucursales en Guadalajara con 450 empleados.

“Los primeros cinco años yo sólo vendía en mi casa, a familiares y amigas (…) le puse a la empresa mi nombre, el de Marisa, porque nunca creí que iban a ser tantas sucursales”, afirma.

“No soy muy dada de hacer estrategias ni hacer planeaciones de 5, 10 o 20 años. Nunca imaginé que iba a ser tan grande todo y con tanta gente, la verdad es que sí ha sido muy satisfactorio en todos los sentidos, lleno de sorpresas y momentos agradables”, agrega la también madre de familia.

El éxito, abunda Marisa, lo pudo alcanzar gracias a que se ha dedicado a lo que realmente le apasiona desde muy pequeña: la repostería.

“Todo empezó porque a mi mamá le gustaba cocinar, pero ella nunca preparaba postres y yo soy una persona muy dulcera. Cuando tenía como 11 años hice mi primera receta y a los 20 ya quería hacer reuniones para preparar el postre, pero fue más por algo que me encanta porque me la vivo comiendo galletas y cosas así.

“Le digo a los chavos emprendedores que escojan algo que les guste mucho y que en vez de que se vayan por algo de dinero, le apuesten a lo que los haga feliz, ahí está la clave de todo”, subrayó.

La calidad de los productos es otro elemento clave para Marisa, pues ahí radica la mayor parte de su éxito entre los clientes.

Aunque cada mes preparan miles de pasteles, galletas y helados, la empresaria solamente permite que se usen los mejores ingredientes y que las recetas se sigan al pie de la letra para que los consumidores disfruten de productos con la misma calidad que los que ella hacía en su casa: de forma artesanal, sin conservadores ni saborizantes artificiales.

“Todo es casero y toda mi competencia y la mayoría de las empresas usan conservadores y todo lo industrial.

“Cuando las personas compran un pastel les sabe igual y no hay diferencia, así que el usar frutas de verdad es el mayor diferenciador. Algo que también tengo es el proceso y que nunca cambiaría mi receta porque entonces cambiaría el sabor y la calidad de mi producto”, acotó.

Otro aspecto importante en la vida de Marisa es el de generar sonrisas en grandes y pequeños, pues no existe nada más gratificante para ella que compartir con lo que menos tienen o con quienes están pasando por un momento difícil. Por lo anterior, en enero de 2015 nació Sonrisas Marisa, un programa al que considera medular en su compañía y con el que han otorgado 41,596 pasteles en dos años y medio. “Todos los días, casi desde que empezamos, nos pedían pasteles para orfanatos, para celebrar en los hospitales, para los viejitos en los asilos, para los enfermos de sida y nosotros los apoyábamos, pero nunca hablamos de lo que hacíamos hasta que contratamos a unos chavos del Tec de Monterrey que nos recomendaron comunicarlo porque hoy día al cliente le gusta mucho estar vinculado con empresas que hacen las cosas bien.”

Marisa está convencida de que para generar abundancia “tienes que compartir, tienes que ayudar, tienes que dar lo que tienes”, agregó.

El camino de Marisa Lazo en el mundo de los negocios no ha sido sencillo, pero gracias a su perseverancia, liderazgo y calidad humana ha podido concretar cuanto sueño empresarial le ha cruzado por la mente.

 

ISAAC Y JOEL PHILLIPS

Para estos hermanos, fundadores de Pig.gi, emprender es darlo todo. Saben que para sacar adelante su proyecto tienen que enfrentar obstáculos a diario, tomar riesgos y realizar sacrificios. Si existe alguien que sabe sobre startups son ellos, quienes son creadores de una app para Android en la que los usuarios obtienen monedas virtuales para comprar recargas para sus celulares a cambio de anuncios que se muestran en la pantalla de bloqueo, ya que desde muy jóvenes se han dedicado a detectar necesidades y a encontrarles innovadoras soluciones.

“Desde siempre nosotros hemos tenido muchas ideas para negocios. Somos emprendedores desde muy chicos. Cuando teníamos ocho años vendíamos limonada, después creamos sitios webs; el número de tarjetas que nosotros hemos impreso con diferentes marcas, juntos y separados, literalmente deben ser 30”, detalla Isaac.

En tanto para Joel, no todas las personas deciden emprender debido a que los primeros años de cualquier negocio son muy difíciles y estresantes. Sin importar el área en la que se esté trabajando, un emprendedor siempre deberá lidiar al menos con tres grandes retos que definirán si un proyecto sobrevive o muere.

“El primer punto es que tienes que estar listo para enfrentar la posibilidad de fracasar. Tener la mentalidad de que voy a poner todo mi esfuerzo en ello, pero si al final no funciona, está bien, hay vida después de eso. Lo segundo que debes contemplar es que puedes tener la mejor idea del mundo, puedes ser la mejor persona para ejecutar, pero tarde o temprano vas a necesitar capital para hacer tu idea y crecerla, y eso puede ser difícil. Tienes que saber cómo vender.”

Por último, Joel subraya que para que alguien sea emprendedor debe estar dispuesto a lo que sea. “Al principio eres tú y tú. Tienes que estar dispuesto a aprender lo que no sabes y pues a hacer de todo hasta llegar al punto de poder crecer”, detalla el mayor de los hermanos Phillips.

Ambos están de acuerdo en la importancia de que quien lidere un negocio pequeño o grande pueda lograr balance en su vida, o lo más cercano a esto. “Yo antes me despertaba y literalmente sacaba mi laptop y ya me di cuenta de que eso no es lo más saludable. Ahora lo que yo hago es que saco a mis perritos a pasear, compro un jugo, hago mi café y abro la laptop. Salir a caminar me ayuda a iniciar la vida de otra manera”, apunta Joel.

En tanto Issac muchas veces prefiere trabajar en pijama “luego el desayuno, si tengo tiempo, si esto no pasa me voy a la oficina, pero mi día inicia de una forma diferente”, asegura. El momento que Joel encuentra en el día para desestresarse es totalmente diferente al de su hermano, pues le es más difícil desconectarse por completo de su startup.

“Me despierto pensando en Pig.gi y me duermo pensando en Pig.gi y a veces eso es necesario. Es difícil porque es muy complicado desconectarte, aunque es importante a veces, como dice Isaac. Lo que yo hago es caminar y me muevo mucho en bici aunque es un poco peligroso en esta ciudad, pero al final de un día difícil, estresante, me subo en mi bici y voy rápido, pero saco toda esta adrenalina que tengo”, abunda.

Para Isaac y Joel ser emprendedores es una forma de vida en la que saben que habrán temporadas complicadas y otras en las que estarán en los cuernos de la Luna pero que, en ambos casos, las lecciones a aprender son igual de importantes.

 

MARCUS DANTUS

Para alcanzar el éxito en el mundo empresarial es obligatorio fracasar, de acuerdo con este emprendedor, director de Startup México. El fracaso es un negocio, señala el también líder del primer grupo de micro-ecosistemas para emprendimiento en México. Sin duda ésta es una buena lección para entender que si nunca se sale de la zona de confort difícilmente se logrará alcanzar algo extraordinario. El miedo a fracasar viene de un problema cultural que es la intolerancia al fracaso.

México es un país muy extraño en ese sentido. “No toleramos el fracaso y castigamos el éxito, entonces parece que tenemos que ser mediocres para no meternos en problemas, entonces yo lo que le diría a alguien que tiene miedo a fracasar es que no se asuste. El fracaso es obligatorio antes del éxito”, afirma.

Añade que un emprendedor serial e inversionista ángel se va a enfrentar a un sinfín de problemas, como no tener dinero para la nómina, que a la gente no le guste el producto o servicio que se está desarrollando, pelearse con sus socios, y muchas otras cosas que dependerán del giro de su negocio pero, a pesar de todo esto, hallará una forma de conseguir el éxito con persistencia, optimismo, paciencia y pasión.

Marcus detalla que una de las razones principales por las que un emprendedor puede o no ser exitoso (aunque no es la única) es por un golpe de suerte y por estar en el lugar y momento correcto o incorrecto. Sin embargo, este emprendedor señala que, con suerte o sin suerte, hay formas de hacer bien las cosas para tener más posibilidades de alcanzar la meta, que es a lo que se enfoca principalmente Startup México: a entrenar y apoyarlos.

 

¿Montaña rusa o carrusel?

No todos pueden ser emprendedores, según Marcus Dantus, pues las emociones son mucho más fuertes en comparación con ser empleado de una empresa.

“Yo siempre digo que si te gusta la montaña rusa seas emprendedor y que si te gusta el carrusel seas empleado. Las emociones son diferentes, ser emprendedor no es como un trabajo en donde simplemente llega el viernes y te pagan. Aquí tienes que luchar y mucho”, acota. A pesar de que no es fácil salir adelante como emprendedor, Marcus resaltó varias ventajas como: tener tus propios éxitos, tus propios fracasos, el no tener jefes y el decidir tus propios horarios. “Creo que la zanahoria es mucho más grande que el castigo de fracasar”, afirma.

“Yo siempre digo que si te gusta la montaña rusa seas emprendedor y que si te gusta el carrusel seas empleado. Las emociones son diferentes, ser emprendedor no es como un trabajo en donde simplemente llega el viernes y te pagan. Aquí tienes que luchar y mucho”, acota. A pesar de que no es fácil salir adelante como emprendedor, Marcus resaltó varias ventajas como: tener tus propios éxitos, tus propios fracasos, el no tener jefes y el decidir tus propios horarios. “Creo que la zanahoria es mucho más grande que el castigo de fracasar”, afirma.

 

No hay un Mark Zuckerberg mexicano

Nunca hemos escuchado de un Mark Zuckerberg, Steve Jobs, Elon Musk, Jeff Bezos o Larry Page salido de México y la razón es que aún no existen muchos casos de éxito porque el ecosistema emprendedor aún es muy joven.

Dantus recuerda que hace apenas cinco o seis años comenzó el apoyo real en la materia en el país con la creación del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), la instauración de diversos fondos y la adopción de la metodología Lean Startup. Por lo tanto, aún falta mucho para poder generar casos similares a los antes mencionados por las pocas salidas financieras, el hecho de que la bolsa no sea tan bursátil y que no haya tantas fusiones y adquisiciones para startups.

El día que lo anterior ocurra y la gente se anime a emprender y los inversionistas o fondos los apoyen, se podrán solucionar muchos problemas. “Emprender genera oportunidades, empleos de alto valor (…) con esto se baja el crimen y se distribuye mejor la riqueza. Se hace un México más competitivo”, concluye.