La mujer en Latinoamérica enfrenta desventaja frente al hombre en cuanto a integración financiera.

Por Olivia Toledo

Hablar de equidad financiera entre hombres y mujeres es mucho más que sólo buscar cómo disminuir la brecha salarial entre los profesionales de ambos sexos.

Esto piensa Marcela Muñoz, quien es fundadora de Equidad Financiera, blog concebido para fomentar el empoderamiento económico de las mujeres y aportar las herramientas necesarias para que mejoren su relación con el dinero.

“Llevo años pensando que, en este tema, no se están incluyendo a las mujeres como se debería. Y no es porque seamos mejores o peores que los hombres, sino que requerimos un enfoque diferente respecto a nuestras finanzas”, señala esta especialista a la que le respalda una amplia experiencia en estrategia y análisis económico para diversas casas de bolsa en México y a nivel internacional.

Muñoz considera que, en Latinoamérica, una asignatura como la equidad financiera en el contexto laboral todavía tiene muchas tareas por cumplir.

“Lo más importante es que las empresas reconozcan que las mujeres tienen hábitos de consumo muy distintos a los de los hombres, y todas nosotras queremos sentirnos incluidas, principalmente por la industria financiera”, asegura.

Cabe señalar que el rezago de la bancarización de la mujer en Latinoamérica alcanza cifras preocupantes, y es que, de acuerdo con cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 52% de ellas carece de cuenta en alguna institución financiera y, las que sí tienen, enfrentan condiciones desiguales.

“La industria no se ha acercado lo suficiente a las mujeres, ni nos ha ofrecido lo que nosotras muchas veces necesitamos. Existe (en el mercado) una brecha muy grande con relación a los fondos de rendimiento y a la mayor oferta de éstos para los hombres”, advierte.

Esta realidad, además de inequitativa es paradójica, y es que un informe de la Global Banking Alliance for Women (GBA) demuestra la alta capacidad de ahorro que distingue a la mujer, un factor que disminuye el riesgo crediticio.

Otras virtudes que tienen las mujeres es que son prestatarias prudentes y clientas leales, características que les dota de un altísimo potencial en el sector financiero.

“Solemos ser mejores inversionistas porque tenemos un estilo menos abocado al riesgo. Preferimos mantener las inversiones durante un plazo más largo y con rendimientos más constantes”, subraya.

Si bien, hoy en día, muchas empresas integran políticas de equidad de género que incentivan la igualdad salarial y una mayor inclusión de mujeres en posiciones de liderazgo, la tarea no se ha cumplido al 100%, alerta la especialista, y considera que hay que revisar ciertos lineamientos.

“Es necesario revisar algunas costumbres que incomodan a las mujeres en el ambiente laboral como, por ejemplo, lo que tiene que ver con temas temas de comidas y cenas, y respecto a los viajes de negocio”, puntualiza.

  • 3 claves hacia la equidad

    Marcela Muñoz sugiere tres temas clave a considerar en la industria financiera y el ámbito empresarial en el camino a lograr la necesaria equidad entre hombres y mujeres.

  • Conversación

    Promover el intercambio de ideas entre hombres y mujeres dentro de la empresa es fundamental dado que sus problemas son distintos y es necesario analizar las demandas individuales de cada empleada.

  • Asegurar cuotas

    El sistema de cuotas es una realidad presente en muchas empresas de América Latina, sin embargo, persiste la desproporción en el número de hombres y mujeres que trabajan. Por ello es preciso incentivar y ampliar aún más estas políticas.

  • Mas mujeres en cargos directivos

    La desigualdad de género sigue siendo latente en los directorios de muchas de las grandes compañías latinoamericanas. De acuerdo con Linkedin, en México cuatro de cada 10 mujeres ocupan puestos de dirección en las empresas y sólo una entre 10 es directora general, lo cual alerta en la obligación del sector empresarial por acelerar la integración femenina.