La crisis que enfrenta la empresa sueca H&M pondrá a prueba si es capaz de adaptarse a la feroz competencia en el retail.

H&M, el minorista de moda sueco, está literalmente en jaque por 4.3 billones de dólares en vestidos, pantalones, blusas y accesorios que no ha vendido.

Lo anterior fue dado a conocer en su último informe trimestral, lo que ha planteado la pregunta si la compañía será capaz de reponerse al golpe y a la fuerte competencia que existe en el mercado global de la moda.

Desde el año pasado, H&M empezó a tener problemas por inventario no vendido y registró una inesperada caída en sus ventas, la primera en dos décadas, lapso de tiempo en la que la marca pasó de tener una tienda de ropa de mujer en Estocolmo a una cadena de 4,700 tiendas alrededor del mundo.

Respecto al resultado del último trimestre, Karl-Johan Persson, CEO de H&M, dijo que el arranque de este año, que es de transición para la empresa, fue complicado.

“La rápida transformación del sector minorista de la moda continúa. Como se comunicó, el comienzo del año fue difícil.

“2018 es un año de transición para el grupo H&M, a medida de que aceleramos nuestra transformación para poder aprovechar las oportunidades generadas por la rápida digitalización”, abundó el nieto del fundador de la compañía y ahora Director General.

La cantidad de inventario aumentó, de acuerdo con Persson, debido a que la compañía abrió 220 tiendas y decidió expandir sus operaciones de comercio electrónico, por lo que necesitaba llenar sus almacenes.

Además, en los últimos meses H&M enfrentó una serie de problemas que mermaron sus ganancias.

Tras el escándalo racista que se registró por una foto de publicidad en la que un niño negro vestía una sudadera con la frase “El mono más cool de la selva”, la empresa tuvo que cerrar varias tiendas en Sudáfrica.

Por lo tanto, el inicio de 2018, como dijo Persson, fue realmente turbulento para H&M.