2018 anticipa una mayor exposición cibernética, y las empresas deben saber enfrentarlo.

Cada vez es más frecuente oír el caso de una empresa que ha padecido un ciberataque.

En América Latina, y durante el 2017, según el estudio “Tendencias en ciberseguridad: DDoS en Latinoamérica”, realizado por Netscout Arbor e IDC, los ciberataques costaron hasta 90 mil millones de dólares en pérdidas anuales.

“Para 2018 anticipamos una mayor exposición cibernética debido a la creciente dependencia de las empresas en la tecnología.”

Tan sólo en México, el 87% de las compañías en México han tenido un incidente de ciberseguridad. 8 mil 809 ciberataques se registraron en 2015; estos se elevaron a 19 mil 504 casos en 2016, dejando en claro que estas prácticas nocivos van en aumento, y amenaza con robar valores indispensables de las empresas.

En entrevista con Chief Executive Officer Latinoamérica, Rogelio Altamira Del Valle, Chief Commercial Officer de Aon México, platicó sobre los enfoques coordinados que deben adoptar los líderes de la primera línea gerencial de cada compañía para cuidarla y mitigar los riesgos en todas las funciones empresariales.

“A medida que los ejecutivos experimenten y sean testigos del impacto de los ciberataques, y lo que conlleva en cuanto a pérdida de ganancias, incluida la reducción de ganancias, recurrirán a políticas de seguro cibernético, y eso debe cambiar. Es urgente que las empresas y sus líderes adopten políticas de seguridad, es así como abrirán los ojos hacia la responsabilidad cibernética.”

Según información de El Tiempo, Brasil es el país que más registra ataques con un 53%, seguido de México con un 17% y Colombia con un 9%, Esto, involuntariamente, convierte a América Latina en una de las regiones que más requiere alimentar su capacidad y educación en cuanto al cuidado empresarial contra ciberataques, convirtiendo a los líderes corporativos en el foco principal de atención en cuanto a la resolución de estos casos.

“En 2018”, continúa explicando Altamira Del Valle, “se espera que los responsables de riesgos trabajen en estrecha colaboración con los jefes de seguridad de la información, de esta forma podrán ayudar a que en conjunto comprendan el impacto total del riesgo digital en el negocio, ya que el foco normativo se expande y se vuelve más complejo. Reguladores a nivel internacional, nacional y local aplicarán de manera más estricta las regulaciones de ciberseguridad existentes y aumentarán las presiones de cumplimiento sobre las compañías al introducir nuevas plataformas y tecnologías.”

A pesar de que ninguna empresa está exenta de este riesgo, las que busquen formas de adoptar el Internet de las Cosas (IoT) correrán más riesgos.

“Más allá de las contraseñas, las empresas deberán implementar nuevos métodos de autenticación, desde reconocimiento facial, hasta huellas digitales. Sin embargo, estas tecnologías aún son vulnerables, el informe anticipa que una nueva ola de empresas adoptará la autenticación de factores múltiples para combatir el ataque a las contraseñas y ataques que apuntan a la biométrica.”

Es importante que las organizaciones en América Latina cuenten con una adecuada y clara difusión de los riesgos de perder información sensible versus los costos que puede representar contar con soluciones de ciberseguridad adaptables a un entorno de amenazas en constante evolución.

Lee aquí nuestra entrevista con Juan Segura, CEO de Aon México.