Por medio del arte y pintura, espacios públicos que estaban en el olvido renacen para llenar de color a sus habitantes.

Por Karla Omaña

El ingenio y creatividad de los artistas y ciudadanos han logrado revivir algunas ciudades olvidadas o maltratadas por la violencia, en una iniciativa enfocada a rehabilitar espacios públicos a través de pinturas murales. En ciudades que albergan millones de personas en espacios reducidos, los artistas callejeros han encontrado lugares abandonados para usarlos como lienzos para representar sus obras.

Diversos grupos y asociaciones se han encargado de colorear una serie de ciudades por medio del grafiti, con iniciativas como “Por un México bien hecho”, de Comex, programa que conjunta artistas, busca comunidades, dona pintura y material, con el fin de revivir zonas olvidadas en la república mexicana.

En 2016, la empresa destinó más de 22 mil litros de pintura a diferentes puntos del país, entre ellos, Hidalgo, Jalisco y la Ciudad de México.

Por lo pronto, los resultados positivos ya están a la vista, como lo demuestra la delegación Iztapalapa en la que, además de haberse creado espacios para la integración de la comunidad, se redujeron los índices de violencia y florecieron comercios como tiendas, panaderías, tlapalerías, entre otros.

Así, con la ayuda de murales y grafitis, los propios ciudadanos han logrado hacer respetar sus calles y casas de la mano de Comex, empresa que ha sabido darle un nivel artístico al grafiti con lo que la comunidad ya siente que no se trata sólo de rayones en un muro, sino de expresión artística urbana.

Junto a estas experiencias mexicanas, otras comunidades latinoamericanas han embellecido sus calles y reducido los niveles de inseguridad, como es el caso de Buenos Aires, en Argentina, Valparaíso y Sao Paulo, en Chile y Brasil, respectivamente.

 

PACHUCA, MÉXICO

Los ciudadanos y artistas de la colonia Palmitas, un barrio de bajos recursos en la ciudad de Pachuca, lograron crear un inmenso y brillante mural para acabar con los tonos grisáceos que ensombrecían su comunidad.

Un proyecto comunitario conformado por un grupo de artistas y habitantes de la localidad, dio vida a más de 200 casas que fueron pintadas de diversos colores cálidos para enterrar la oscuridad de los ladrillos.

La iniciativa surgió gracias a una idea de la agrupación Colectivo Germen, con el fin de integrar a la comunidad y cambiar la imagen negativa del barrio.

Además de crear el mural más grande de México, el proyecto logró reducir los índices de criminalidad en el área. Según datos de Comex, se redujo 30% la incidencia delictiva luego de la intervención de los artistas.

La ciudad, por cierto, anteriormente había sido catalogada uno de los sitios más afectados por la escasa seguridad y por el alto número de delitos.

Con ese antecedente, el Ayuntamiento de Pachuca lanzó la iniciativa junto con Comex para beneficiar a la comunidad y a los jóvenes víctimas de la violencia.

 

CHOLULA, MÉXICO

Conocido por ser uno de los Pueblos Mágicos del país, y con más iglesias, Cholula, cede sus espacios también al arte urbano y al grafiti que envuelve sus calles y paredes.

Las fachadas de sus casas coloniales y bardas se han llenado de tonalidades, gracias a las manos e ingenio de algunos artistas locales y de diferentes partes del mundo que han llegado a dejar huella en este sitio sagrado enclavado al pie de la gran pirámide.

Bajo el nombre Colectivo Tomate, una asociación buscó que las personas del barrio de Xanenetla, encontraran un lugar próspero y pacífico.

Junto con un grupo de personas de diferentes profesiones, el organismo arrancó con 15 paredes pintadas, para que en total, después de tres años, lograran ser 56 murales en la comunidad.

En los diferentes murales se plasmaron historias orales, leyendas, experiencias y anécdotas de sus pobladores con la idea de fortalecer la debilitada identidad del barrio cholulteca.

“La idea fue impulsar la rehabilitación de espacios públicos a través del arte urbano participativo”, asegura Tomas Darío Vega, quien es codirector de Colectivo Tomate.

 

BARRIO DE LA BOCA, ARGENTINA

Visitar Buenos Aires y no conocer el barrio de La Boca es como visitar París y no ir al Moulin Rouge.

Este sitio es una de las zonas más peculiares y turísticas de la capital austral. La Boca es un barrio muy colorido, pintoresco y lleno de vida que retrata el lado más amable de Argentina.

Recorrer Caminito es adentrarse en la Antigua historia del país a ritmo del tango de Gardel. En sus paredes se plasma la esencia que remite a la oleada migratoria de siglos atrás, que dejó la huella de extranjeros que pintaban con sobrantes de pintura de los marineros; por ello tantos colores.

Caminito es, en sí mismo, uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad y de los imperdibles de Argentina. Sus típicos conventillos, que resaltan sus paredes pintadas de varios colores, se convierten en un enorme museo a cielo abierto de cerca de 150 metros de extensión.

Fue gracias a la iniciativa de varios vecinos, entre ellos el pintor Benito Quinquela (uno de los principales benefactores del barrio y cuya obra se conmemora a través del colorido de las casas de La Boca), que, en los años 50 del siglo pasado, se recuperó el terreno para convertirlo en paseo peatonal y en una verdadera calle museo, a la que poco a poco se fueron sumando obras de distintos artistas.

 

VALPARAÍSO, CHILE

El hermoso puerto chileno de Valparaíso es uno de los más coloridos del continente latinoamericano. La creatividad de sus habitantes ha logrado reflejarse en cada una de las fachadas de sus casas.

Entre sus atractivos resaltan sus colores destellantes, que se distinguen de entre los distintos cerros a los que se puede ver un abanico de colores del área urbana, con la inmensidad del océano como marco decorativo.

Fundada en 1543, la ciudad porteña de Valparaíso es uno de los grandes atractivos turísticos de Chile y visita obligada para los que decidan pisar este país latinoamericano.

El protagonista de esta ciudad es sin duda el color, que sumergido dentro de una ciudad pintoresca, llena sus calles y edificios que colindan con los puertos marítimos.

Los mismos habitantes de la ciudad comenzaron a pintar las casas de colores y los habitantes de los demás cerros decidieron hacer lo mismo hasta llenar por completo la ciudad de distintos colores, matices e increíbles vistas.

Valparaíso es una ciudad de mucho contraste, en donde convergen cerros y pintorescas terrazas y restaurantes en uno mismo. Bohemia y colorida, Valparaíso ha sido la inspiración de poetas, artistas y escritores, que son atraídos por esta joya del Pacífico. Además, estos cerros están considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

SAO PAULO, BRASIL

Las calles de esta ciudad están llenas de arte, esto gracias al enorme ingenio de los artistas brasileños que hacen que los colores llenen de vida la llamada “selva de piedra”.

Sao Paulo se ha consolidado como un punto de reunión para algunos artistas urbanos de todo el mundo. Su gran apertura por las obras gráficas ha logrado que sus calles se llenen de colores e imágenes artísticas que rejuvenecen el concreto de sus paredes.

Entre las obras destacadas de los muros de Sao Paulo, destacan los trabajos hechos de Os Gemelos, unos gemelos que poco a poco se han destacado por su estilo de breakdance y grafiti.

Sus paredes cobran vida gracias al dinamismo y derroche de colores del grafiti, el arte urbano por excelencia, que la convierten en la meca del arte contemporáneo, cuya calidad de pinturas callejeras son reconocidas a nivel mundial.

Sao Paulo es sin duda un auténtico museo de arte urbano al aire libre. Las zonas que concentran mayor cantidad de murales y grafiti están en el Distrito Pinheiros, en especial la zona llamada Vila Madalena, el área de Cambuci, la Avenida Crezueiro do Sul y en diversas zonas aledañas.

Estas ciudades retratan la magnificencia del arte y el color que mezclado con el talento de sus ciudadanos logra revivir espacios olvidados.

El arte en sí mismo es una forma de expresión que nace como la necesidad de transmitir un pensamiento, y cuando se desarrolla en la calle, se convierte en arte urbano o callejero al integrar dos elementos en un espacio público.