Ningún ejército, ni ninguna tecnología podrá detener a personas que han perdido parte de su humanidad.

Por Iván Valero, Director de Bandada! Studio, despacho de arquitectura y urbanismo con presencia en España y México

 

Lo más descorazonador de todo es que no nos ha sorprendido, era algo que en el fondo sabíamos que pasaría tarde o temprano.

Demasiadas amenazas, demasiadas alertas, demasiados ejemplos cercanos. Y por desgracia, lo más probable es que tarde o temprano vuelva a pasar, en Barcelona o en cualquier otra ciudad similar.

No hay defensa. Ningún ejército ni ninguna tecnología puede detener a personas que han perdido parte de su humanidad y están dispuestas a destruirlo todo.

Quizá la solución no pase por seguir tratando de defendernos (perdiendo más y más libertades individuales como hasta ahora) si no atacar el origen de esa pérdida de humanidad y tratar de evitarlo.

En Europa nos habíamos bienacostumbrado a la paz y sobre todo a la inclusión social, a no dejar a nadie en el camino por más débil que fuera, pero poco a poco, esos valores que representaba la socialdemocracia se han ido perdiendo y la crisis económica de los últimos años sólo ha hecho acelerar ese proceso.

Lo que no hace tanto era el mayor activo de los países de la Unión Europea, las personas, ahora se han convertido en un lastre.

Sobra gente (yo mismo no tengo lugar y por eso me encuentro en México) y no cabe nadie más, aunque bloquear las fronteras implique arruinar la dignidad de centenaries de personas mientras miramos hacia otor lado y fingimos que nada está ocurriendo.

Hemos pasado de dar valor a cada ser humano a denigrar a demasiados, dentro y fuera, y cuando no tienes lugar y no tienes nada que perder, cuando no eres como los demás, cuando te quitan tu dignidad es relativamente sencillo acabar perdiendo también la humanidad.

Hemos olvidado a las personas y por el camino hemos perdido la paz y cada uno de estos golpes nos da la oportunidad recuperar los valores que nos hicieron fuertes o continuar alejándonos de ellos.

¿Habría ocurrido si no dejáramos morir personas en el Mediterráneo?,  ¿si no tuviéramos miles de refugiados a las puertas de Europa esperando un mínimo de dignidad?, ¿si no enviáramos soldados a oriente medio?, ¿si no dejáramos a su suerte a los más débiles?¿si aún diéramos valor a todas las personas?

Puede que no, que la locura y la violencia asesina no tenga nada que ver con eso, pero no estaría de más comprobarlo.

Paz en todo el mundo o difícilmente la encontraremos en ninguna parte.

El jueves 17 de agosto, un ataque terrorista se registró en Las Ramblas, el corazón turístico de la capital catalana, dejando 14 muertos y cientos de heridos.