Con la pandemia y la crisis, no está de más prepararnos para el futuro.

Por Patricia Luna Arredondo*

 

Históricamente las crisis han demostrado ser las mejores oportunidades para innovaciones y transformaciones, sin embargo, a diferencia de las anteriores crisis, esta surge por dos factores que se conjugan, por un lado, la pandemia del COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2 y por el otro, la crisis económica.

Estamos prácticamente iniciando un reordenamiento económico y social a nivel mundial, estamos en un punto decisivo y con alta incertidumbre, es decir, estamos en un punto de inflexión en la que esta situación inestable y crucial nos pone a dudar respecto de si el cambio inminente, es para bien o para mal.

Lo anterior, nos obliga a ser responsables, sobre todo para no cometer errores y evitar que a la larga nos salgan más caros que el no haber hecho nada. Esto quiere decir, que debemos tomar acción de manera responsable, a pensar fuera de la caja y a reinventarnos primero como personas y luego ayudar a reinventar a nuestras organizaciones.

Obviamente como ejecutivos de la alta dirección, no podemos elegir quedarnos estáticos y solo observar que hacen los demás, sin embargo, depende de nuestras características personales poder ver que esta crisis es un gran momento para sembrar lo que consideramos importante en esta etapa de cambios e irlo cultivando.

De ahí la importancia de ser positivos, optimistas y propositivos, para pensar diferente y así, diseñar y construir un mejor futuro. De hecho, de lo único que podemos estar seguros en estos momentos, es que como individuos, lo único que controlamos es la manera en la que percibimos y reaccionamos ante lo que sucede, su contexto y las circunstancias, esto significa que somos resilientes.

Victor Frankl fue sobreviviente del holocausto y fundador de la logoterapia o análisis existencial y creador de 32 libros. Uno de ellos titulado El hombre en busca de sentido, puede convertirse en una poderosa herramienta de inspiración y de motivación para comprender cómo tomar energía para sobrevivir asertivamente y salir de esta crisis.

En este libro Frankl narra toda su vivencia y explica un común denominador, que todos los que lograron sobrevivir tenían algo importante que realizar en el futuro, así superaron los obstáculos que parecían infranqueables. Hay dos frases claves en este libro:

1) No es el sufrimiento en sí mismo lo que hace madurar al hombre, es el hombre el que da sentido al sufrimiento.

2) Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino.

Esta forma de pensar tan poderosa permitió a Victor Frankl sobrevivir 3 años en los campos de concentración y finalmente, salir de ahí con vida. En verdad es sorprendente la forma en que, como individuos, siempre tenemos la capacidad de elección.

Por otro lado, me parece que este momento de crisis y en el que las empresas tienen el objetivo de empujar lo que queda de sus negocios y de ir administrando sus pérdidas a la par de una reinvención y adaptación para esta nueva normalidad. Quizá sea el momento de rediseñar completamente su oferta de productos y/o servicios, ampliar sus mercados o buscar nuevos mercados.

 

No obstante, sobrevivir no debe ser el único tema dentro de la agenda, también debe estar el diseño del estado futuro a lograr en las organizaciones, para esto, nada más útil que desempolvar a la prospectiva del acervo de disciplinas de estrategia.

En las organizaciones, hay que darnos cuenta que hay un llamado urgente a la acción y al diseño de futuros. Para esto, es necesario retomar las bases de la prospectiva con la que se pueden diseñar mas no adivinar, distintas alternativas del futuro derivadas de creatividad, innovación y visión holística e integradora, al mismo tiempo que comprendemos mejor el presente y el rol activo que debemos asumir.

Con la prospectiva se diseñan futuros alternativos deseables, posibles y probables partiendo de oportunidades. Como directivos, ya tenemos práctica en saber detectar, identificar y aprovechar las oportunidades, desde nuestra experiencia, sabemos que todas las crisis nos dan la oportunidad de ver y comprender al mundo desde otra perspectiva.

Por lo tanto, en estos momentos es conveniente tomar lectura objetiva a los mercados en donde competimos, donde consumimos y donde nos movemos para identificar aquellas industrias que hoy se mantienen activas y aquellas que deberán transformarse dada su naturaleza e importancia en la necesidad de los clientes y consumidores finales.

Con la prospectiva estratégica podemos tomar información clave para rediseñar los modelos de negocio, es decir, la forma en la que una organización crea, entrega y captura valor.

Si aplicamos la prospectiva para identificar y analizar alternativas futuras, hay que imaginar distintos escenarios a partir del futuro y no del presente, recordemos que la prospectiva no pretende adivinar el futuro, sino construirlo. Para esto, hay que elegir los filtros adecuados, usar la tecnología como herramienta del conocimiento para tener el impacto positivo y prospectivo deseado.

Recordemos que Peter Drucker, un gran estratega, padre del management y un gran referente de la gestión de las organizaciones hizo notar en su libro titulado La era de la discontinuidad, que el mundo cada vez es más dinámico e inestable por lo que los administradores deben manejar discontinuidades para manejar los cambios.

Además, en esta época de desarrollo tecnológico acelerado vale la pena recordar también a Alvin Toffler en su libro El Shock del Futuro, ahí quedó plasmado que la impericia de nuestra sociedad para adaptarse a la razón creciente de cambio, no a su contenido o dirección, es el problema más crítico. Además, en el mismo libro se menciona que puede ocurrir que una persona no responda en lo absoluto al cambio a su alrededor, o que no lo haga con suficiente celeridad. A esta incapacidad para responder Toffler la denominó El Shock del Futuro.

Finalmente, es importante mencionar que debemos tener cuidado para no caer en disonancia cognitiva y cuestionarnos si estamos en congruencia entre la necesidad del cambio y la respuesta ante el cambio. Cuidemos una debida alineación para que las alternativas futuras que exploremos estén en concordancia con las capacidades organizaciones actuales, de lo contrario, será inútil cualquier esfuerzo.

*Patricia Luna Arredondo es Socia Directora de Calimeria Business Intelligence, S.A. de C.V. Empresa especializada en soluciones para la alta dirección y gerencia, dedicada a desarrollar la capacidad de ejecución estratégica y competitividad de las empresas en temas de estrategia, innovación, inteligencia de software y capital humano. e-mail: patricia@calimeria.com