Alejandro Santo Domingo ha hecho crecer a Valorem, un emporio colombiano con múltiples empresas.

Hace poco más de una década, cuando aún no cumplía los 30 años de edad, Alejandro Santo Domingo Dávila le dio un importante mensaje a sus colegas colombianos: “Tienen que modernizar sus gestiones”.

¿Con base en qué es que Santo Domingo dio esta recomendación? Él conoce de mega fusiones. Él fue el artífice de la unión entre Bavaria y SAB Miller y, luego, de la reducción de costos y gastos, para mejorar la competitividad y los servicios. Cuando aquella fusión, no se quejó de la tasa de cambio y más bien ejecutó la modernización en las empresas que dirige.

Santo Domingo es el director ejecutivo de Valorem, un emporio colombiano con múltiples empresas en su interior y que cubre diversos sectores tales como el de comunicación, el industrial, el de deportes y el de servicios.

La audacia financiera y su equilibrado manejo empresarial le valió a Santo Domingo ser incluido en la lista Forbes de las 400 personas más ricas en la clasificación junior. En esta categoría, de hace tres años, los miembros no habían cumplido los 40 pero ya manejaban patrimonios de miles de millones de dólares. Liderada por el creador de Facebook, Mark Zuckerberg ($71,000 millones de dólares), la lista incluye solo dos jóvenes empresarios de origen latino: Andrés y Julio Mario Santo Domingo, hijo y nieto, respectivamente, del dueño de Cervecería Bavaria y quien fuera durante décadas el hombre más rico de Colombia.

En el país cafetero, es extraño encontrar a alguien que no conozca la saga de los Santo Domingo. No en vano, se dice que es casi imposible vivir allá sin consumir alguno de los bienes relacionados con su imperio. “Tenemos un diversificación empresarial sana y creemos que tener intereses en diversos sectores nos da perspectiva y oportunidad de inversión”, dijo Santo Domingo en entrevista con Radio Caracol.

Riqueza cervecera 

Andrés Santo Domingo tiene 43 años y una fortuna valuada en $3,400 millones de dólares y ocupó, en 2017, el quinto puesto de la clasificación de Forbes.

El menor de los hijos del magnate empresarial Julio Mario Santo Domingo heredó buena parte de la participación de su padre en la industria cervecera cuando este murió en 2011. “La cultura es otro privilegio cuando uno tiene riqueza, pero también es un motivo esperanzador para soportar la adversidad”, le dijo Santo Domingo cuando murió su padre.

En 2005, el patriarca de la familia vendió Bavaria – una empresa que controlaba la casi totalidad del mercado colombiano de la cerveza – a SABMiller, un empresa sudafricana. “Uno debe dedicarse a lo que sabe hacer bien”, es una frase de su padre, que Alejandro repite.

En 2016, Andrés amasó su fortuna de la venta de la cervecera a Anheuser-Busch InBev, el mayor fabricante mundial de esta bebida con sede en Bélgica, tras esa fusión la familia Santo Domingo se allegó 13% de las acciones de AB InBev y obtuvo un asiento en la junta directiva.

Santo Domingo tiene una lujosa mega mansión en Southampton, Nueva York. Durante años, fue unos de los solteros más codiciados del mundo. Siempre se le veía bien acompañado de hermosas mujeres. Actualmente, está casado con Lady Charlotte Wellesley. Aunque radica en Estados Unidos, es el segundo hombre más rico de Colombia. El primero es el banquero Luis Carlos Sarmiento, quien según la revista Forbes tiene un patrimonio neto de $12,300 millones de dólares.

Santo Domingo no se ha involucrado directamente en la política de Colombia aunque a través de Bavaria ha financiado campañas electorales. El padre de Alejandro decía sobre la política: “Me interesa ganar dinero, sería hipócrita no reconocerlo, no me interesa la política”. Su hijo sigue el ejemplo y añade: “Pero no solo ganarlo, sino también crear cosas que le sirvan al país”, recalca.