La generación Z, esa desconocida

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La generación Z, esa desconocida

Con la generación Z, que son nativos digitales, cambiará casi todo.

Las empresas, marcas, mercadólogos, directores de recursos humanos y los padres de familia que pensaban que ya habían finalmente entendido a los millennials, ahora se enfrentan a un desafío mucho mayor: la generación Z, la de los nacidos a partir del año 2000, que no saben lo que es un mundo sin internet y que no tienen muchas de las barreras atávicas que tenían las generaciones anteriores, como la homofobia, el sexismo o el racismo.

Este ejército de jóvenes que tienen ahora como máximo 18 años, empiezan a ser atractivos para las compañías, porque esta es la edad en la que van a adherirse a las marcas que los acompañarán de por vida, además de que algunos ya tienen ingresos propios, comienzan a trabajar y necesitan organizarse financieramente.

Empiezan a tener su primera relación con un banco, entran a universidades, compran en línea. Todo esto delimita lo que van a ser los negocios en el futuro. La pequeña cifra que los conforma es, nada menos, dos mil millones de individuos en el mundo. El futuro es de ellos.

Nuria Vilanova, autora del libro Generación Z. Todo lo que necesitas saber sobre los jóvenes que han dejado viejos a los millennials, explica que “las generaciones no son ningún invento de marketing de alguien con ganas de vender, sino que constituyen un conjunto de personas de edades similares que reciben una educación e influjos culturales concretos por los que adoptan actitudes y modos de comportarse radicalmente diferentes a las anteriores”.

Algo muy claro es lo que sucede precisamente con los miembros de esta generación de niños disruptivos: no sólo son nativos digitales, sino que están acostumbrados a que un negro pueda ser presidente de Estados Unidos y que algunos de sus compañeros de escuela (o ellos mismos) tengan dos papás o dos mamás.

Para ellos un trending topic en internet sí puede llegar a cambiar las cosas, y precisamente hablando de eso, el mundo que está naciendo después de la revolución de #Metoo, que empoderó a las mujeres quizá como nunca, y por el cual los varones machistas pensarán dos veces antes de acosar sexualmente a cualquier mujer, es un hito perfectamente aceptado por ellos.

¿Qué diferencia a los Z del resto?, se preguntaba Iñaki Ortega, coautor del libro citado: “Que ya no cabalgan entre el mundo digital y el analógico. Esto es mucho más profundo que el movimiento hippie o el de mayo del 68. Nos atrevemos a decir que es casi un tema de configuración neuronal diferente. Es un cambio en la esencia de la persona”.

Pola Zen, directora de contenido para América de la empresa ContentSquare y experta en generación Z, afirma que la “lengua madre” que ellos tienen no es el español o el inglés, sino el lenguaje digital, que es el que las demás generaciones tienen que dominar para tratar de entenderlos.

“Antes, los niños se tenían que adaptar a los adultos, ahora los adultos nos tenemos que adaptar a los niños, si queremos lograr hablarles de tú a tú”.

 

EN LA ERA DE LA DESMATERIALIZACIÓN

“La generación Z viene para cambiar todo: la manera en que actuamos, en que nos comunicamos, la forma en que las empresas interactúan con sus clientes”, abunda Pola Zen.

El ejemplo más claro es la comunicación de las empresas con ellos: hoy, los jóvenes solo tienen un horizonte de cinco segundos de atención. Si algo no les interesa, sólo tardan ese lapso de tiempo en desecharlo, mientras que los millennials tenían un rango de 20 segundos.

El 62% de los jóvenes no va a usar una app si tiene una navegación difícil. En cambio, responden a lo que se les pregunta por internet si es un tema que realmente les interesa.

“Si tú ves cómo tus hijos usan sus plataformas digitales o sus dispositivos, te darás cuenta que los usan como una extensión de sus brazos, sus manos y su pensamiento”, indica Zen.

“Cuando una plataforma digital no funciona de manera intuitiva, la desechan de inmediato”.

De acuerdo con Zen un ejemplo de esto es Facebook, que es una plataforma para nuestra generación, pero que a ellos no les interesa. Usan distintas redes sociales para cosas diferentes: Snapchat, Instagram, Whatsapp, etcétera.

Si algo ya los llamó, están al 100%, pero si no, su lealtad es nula. Si tú no eres lo que ellos quieren, se van al otro sin ningún reparo.

“También buscan tener vivencias. Por eso esas empresas que ofrecen experiencias en donde tú puedes diseñar tus propios productos, poner los colores y las formas, además de tu nombre, como hace Nike, tienen éxito con estos jóvenes”, abundó.

A partir de 2014, los jóvenes pasan más tiempo conectados a sus dispositivos que viendo la televisión. Es una generación que, psicológicamente, no tiene los apegos que nosotros tuvimos.

Por ejemplo, a los baby boomers y a los miembros de la generación X les encantaban coleccionar cosas. Pero el mundo se ha desmaterializado: hoy no hay que “tener” esas cosas.

En la era de Spotify no hay que “tener” canciones: todas las que quieras escuchar, en el mismo momento en que las quieras escuchar, las pones en internet. Lo mismo sucede con las películas y materiales audiovisuales desde que existen YouTube y Netflix. Lo mismo sucederá con los automóviles.

Fuera de que siempre haya un segmento de lujo que quiera seguir coleccionando coches por su diseño, en realidad a la inmensa mayoría de la gente en el futuro los automóviles les van a importar muy poco.

Ese otro afán de poseer el auto más caro para provocar envidia entre los demás será (suspiro de alivio), cosa del pasado. En el futuro todos los carros serán autónomos y la gente no los poseerá, sino que todo se manejará con modelos de negocio tipo Uber. Al menos habrá una generación que no quiera poseer más y más cosas para sentirse completos o para compensar sus traumas psicológicos.

 

 

SANA IRREVERENCIA

Se habla de que la generación Z es absolutamente irreverente y esto tiene que ver también con internet. En la escuela, los profesores se enfrentan a que lo que dicen es cuestionado en ese mismo momento, pues en Google está todo el conocimiento. Lo que hace falta es saberlo decantar, y en ese tránsito nos encontramos todas las generaciones.

Sobre si seguirán los pasos de los millennials en cuanto a las causas que apoyan, esto sigue siendo un enigma. Los miembros de la generación Y se adhieren a causas en contra del cambio climático, de las injusticias sociales, y a favor del vegetarianismo no sólo como una forma saludable de vida, sino como un medio para respetar la vida animal.

“A los millennials les tocaron muchas cosas muy fuertes que pasaron en el mundo”, abunda Pola Zen.

“Les ha tocado una realidad muy difícil, y por eso tienen mucho menos confianza en los sistemas sociales. De ahí los movimientos antisistema”.

La idea de trabajar largos horarios como “sacrificio” para construir carreras en empresas es algo que simplemente no les interesa. Tampoco aguantar a jefes autoritarios, ni trabajar en industrias contaminantes o moralmente cuestionadas.

La generación Z llegó a un mundo en donde tenemos más inteligencia sobre esto, sabemos resolver problemas, cuidar la privacidad, protegernos contra el ciberbullying. Antes ni siquiera sabíamos que existía, y ahora ya está legislado. Nos tomó años entender que un abuso virtual es eso: un abuso. Hoy ya sabemos cuáles son los límites que le queremos dar al mundo físico y al mundo digital, todo eso lo descubrimos con los millennials.

Los emprendedores de las generaciones anteriores promediaban 35 años al momento de iniciarse como empresarios, hoy empiezan desde los 17, y con las herramientas digitales ni siquiera tienen que ser expertos en nada.

“No venimos a educarlos a ellos, sino ellos a nosotros. Y nosotros lo que debemos hacer es crear una plataforma segura para que puedan desarrollarse. Debemos darles esa seguridad, esa estabilidad; que tengan esa confianza. Nos toca escuchar, adaptarnos a ellos”, finaliza Pola Zen.

2019-06-07T11:53:04+00:00

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Jose Manuel Valinas
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