Desde 2017, Alfonso Blanco ha trabajado arduamente para reposicionar a OLADE en Latinoamérica.

 

Cuando hablamos de energía el referente que viene a la mente de la gran mayoría es la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), pero esto no ocurrió de un día a otro ya que en los últimos años ha ganado terreno gracias al gran trabajo que realiza.

Alfonso Blanco, Secretario Ejecutivo de OLADE, es el responsable de haber reposicionado al organismo en su rol a nivel regional luego de que éste atravesara un proceso de debilitamiento.

“Fui elegido como Secretario Ejecutivo de la Organización desde el año 2017. En ese momento el propósito fundamental era tratar de reposicionar al organismo, pues contaba con una institucionalidad muy fuerte, con una trayectoria muy marcada, pero había tenido un proceso de debilitamiento fundamentalmente en el contexto de los ámbitos de multilateralidad de la región.

“Así que había que reposicionar al organismo con un enfoque basado en lo que identificábamos que era el futuro del sector energía en ese momento, que estaba muy relacionado a las transiciones energéticas y ese fue el gran desafío en el año 2017”, explica.

En el primer periodo de Blanco al frente de OLADE, que comprendió de 2017 a principios de 2020, las metas establecidas, las cuales eran el reposicionamiento y fortalecimiento, se alcanzaron exitosamente.

“El gran foco se puso en el fortalecimiento institucional, en general el valor fundamental de OLADE para la región en el sentido de que el organismo es el repositorio de toda la información energética de la región, el ámbito en el cual se tienen discutir los temas a nivel de integración regional.

“Es el ámbito también en el cual se puede apoyar al desarrollo de políticas públicas para el sector energía, el cual está enfrentando un fuerte cambio en materia de su abordaje, de las transiciones energéticas, el tema a futuro, ese fue el foco fundamental de ese primer periodo de gestión”.

Uno de los primeros desafíos a los que Blanco hizo frente como líder de OLADE fue el de tratar de incorporar al día a día del organismo con un rol activo a todos los países de la región, así  como incorporar su apoyo político y accionar.

“El multilateralismo de alguna forma estaba transitando por una fase de crisis a nivel global, en el sentido de que hay un entendimiento de que los organismos internacionales que tienen un accionar multilateral no estaban obteniendo la mayor cantidad, no estaban obteniendo resultados tangibles y reales.

“La única forma de reforzar el rol de los ámbitos multilaterales como OLADE es aportar a los países que forman parte de un organismo como el nuestro una propuesta de valor que realmente sea tangible para sus socios, los países que forman su gobernanza. Y en este sentido empezamos identificar todos aquellos elementos que de alguna forma eran el valor que el organismo daba a la región”, subraya Blanco.

Por lo tanto, OLADE actuó para fortalecer sus sistemas de información ya que éstos son la base para la toma de decisiones por parte del sector público, de los generadores de política.

Otro elemento fundamental en el que pusieron especial atención y esfuerzo fue en la generación de capacidades a nivel de la región.

“OLADE tenía una plataforma de capacitación, pero esa propuesta de capacitación que respaldaba fundamentalemente a los países, a los Ministerios de Energía de los países miembros de OLADE, no estaba siendo percibida por los países como una real propuesta de valor.

“Trabajamos muchísimo para brindar a lo que los países necesitaban en materia de fortalecimiento de sus capacidades internas, que es uno de los elementos fundamentales. Tenemos que fortalecer las capacidades técnicas para que esas capacidades técnicas sean los equipos que generan políticas para el sector (energía) en cada país”.

OLADE también trabajó arduamente para convertirse en uno de los actores canalizadores en materia de integración regional y en el desarrollo de las políticas públicas de sus 27 países miembros.

“Esto último fue el elemento impulsor para que de alguna forma mostráramos que estábamos dando resultados tangibles, respondiendo a las necesidades de nuestros países miembros, asociándonos y generando sinergias con otros organismos que de alguna forma se constituían como partners del accionar de OLADE y eso, de alguna forma empoderaba también a nuestros ámbitos de gobernanza”, acotó el líder del Organización Latinoamericana de Energía.

Debido a que los objetivos que se habían planteado al inicio de esa gestión se alcanzaron con creces, en el 2019 se presenta la posibilidad de que Alfonso Blanco se volviera a reelegir para continuar al frente de OLADE, algo que solamente había ocurrido una sola vez en la historia del organismo, en 1973.

“En toda la historia del organismo se había dado un solo caso de reelección entre 1973 y el año 2017. Uruguay presenta mi reelección, respalda de una forma políticamente lo actuado en el marco del organismo.

“Así que presentamos un reforzamiento de lo que era el plan de gestión para este nuevo periodo y mi candidatura próspera nuevamente con un gran nivel de respaldo”, abunda Blanco.

El segundo periodo de Alfonso Blanco al frente de OLADE inició a principios de este año y estaba fundamentalmente centrado en consolidar el trabajo previamente realizado, además de dar nuevos pasos en temas como innovación y tecnologías disruptivas.

Sin embargo, la pandemia del Covid-19 ha hecho que OLADE, como millones de instituciones y empresas, replanteen su operación y enfrenten nuevos retos.

“No hemos interrumpido para nada la línea de actividad que veníamos desarrollando y las hemos nutrido con esta nueva necesidad. El Covid-19 va a cambiar la forma en la cual OLADE trabaja con la región y de buena forma también hemos acelerado ese proceso de tener una comunicación muy fluida sin tener que esperar a nuestras reuniones de gobernanza presenciales que eran dos veces por año.

“Estamos dando una propuesta de valor en respuesta a las necesidades de los países. Dando periódicamente, por ejemplo, reportes a los países de lo que se está haciendo en el sector energía en el resto de los países de la región. Eso es información que le llega a los ministros de energía de primera mano, de forma quincenal”, detalla Blanco.

Para que los Ministros de Energía cuenten con las mayores herramientas posibles para hacer frente a la crisis generada por el Covid-19, OLADE les proporciona toda la información de lo que están haciendo sus pares para salir adelante.

Por lo tanto, el organismo está generando conocimiento sobre algo que no estaba presente y poniéndolo a disposición de sus 27 países miembros.

“Nos hemos adaptado de forma bastante efectiva a este cambio, el cual va a afectar a absolutamente todo el sector energía y eso es lo que nosotros le estamos tratando de brindar a nuestros países miembros, la información suficiente para que tengan la capacidad de accionar y generar políticas de respuesta ya sea para reactivar sus sectores post Covid como para enfrentar propiamente la crisis.

“Otro elemento importante a contemplar será el impacto de esta pandemia en la interpretación de otras urgencias que tiene la humanidad, como lo es el cambio climático. De alguna forma esta pandemia puede catalizar alguna acciones necesarias en materia de cambio climático y el sector energía”, enfatiza.

Los retos a los que OLADE tendrá que hacer frente en los siguientes años no serán sencillos, pero con la visión y reingeniería que Alfonso Blanco ha realizado en el organismo, el sector energía en Latinoamérica se encuentra definitivamente en las mejores manos.

“Estamos dando una respuesta formidable y eso está haciendo muy bien percibido por parte de nuestros países miembros que ven que el organismo sigue funcionando, sigue brindando lo mismo en esta pandemia y además estamos dando respuestas a un nuevo escenario y a un nuevo contexto que no estaba previsto”, concluye.