El sector financiero ha cambiado con la aparición de las fintech, pues han facilitado las transacciones digitales.

El espectro que abarca la inclusión financiera es muy amplio y toca no sólo a los individuos, sino también a las pequeñas y medianas empresas (en este artículo nos centraremos en estas últimas). Diversos estudios indican que más de 200 millones de estas organizaciones en el mundo, tanto formales como informales, son desatendidas en sus necesidades de financiamiento, por lo que la inclusión financiera puede considerarse una política de inserción productiva que coadyuvará a un crecimiento económico sostenible a largo plazo.

Las razones por las que están sucediendo los cambios se deben, principalmente, al fuerte vínculo de las finanzas con la tecnología, factor que ha facilitado el acceso y permeabilidad de las transacciones digitales, situación que se ha considerado disruptiva para las instituciones bancarias, porque ha resultado ser un catalizador de los niveles de acceso a servicios financieros bancarios y no bancarios, lo que impulsa la generación de valor y habilita la entrada de nuevos intermediarios tecnológicos a los que resulta más sencillo operar debido a que los costos de implementación de una estructura bancaria son absorbidos por las instituciones financieras.

Los nuevos proveedores conocidos como fintech ingresan a la cadena de valor sin constituirse como un banco, ni cumplir con los requerimientos legales, de experiencia en el liderazgo, incluso de los niveles de capitalización obligatorios por la ley para hacer frente a la liquidez de las instituciones.

Las entidades financieras tradicionales creen que el fenómeno fintech podría poner en riesgo casi el 23% de su negocio en los próximos cinco años. Las fintech consideran que su participación puede ser mayor y llegar hasta el 33% del negocio actual de las entidades financieras tradicionales. Según la Encuesta Global FinTech 2016 de PwC, la banca retail, los medios de pago, y los servicios relacionados con la gestión de activos y de patrimonio son, en ese orden, los que van a experimentar un cambio más radical.

Esto se sustenta en el hecho de que el sector financiero está entrando en una etapa de cambios profundos a nivel mundial que vienen impuestos desde fuera y se agrupan en aspectos regulatorios, de comportamiento de los clientes, tecnológicos, y competitivos.

Fintech Radar México menciona que las startups fintech ya están transformando desde afuera el renglón de los servicios financieros, amenazando la posición de bancos que tradicionalmente han dominado este sector, ya que no han sabido aprovechar las claras oportunidades brindadas por la tecnología, las soluciones móviles y digitales, los cambios de comportamiento del cliente final y la creación de nuevos modelos de negocio.

La inclusión de mecanismos que faciliten el método de pago en tiendas en línea, financiamiento por volumen (crowdfunding) o levantamiento público de capital (raising capital) es una realidad que implica mayores niveles de adaptación de servicios enfocados en finanzas los cuales, se espera, fomentarán la inclusión financiera de empresas para fines sociales o de mercado.