Las oficinas de los millennials tienen que ser mejor que sus casas: hay que retenerlos con diversión y amenidades.

Los empleados ya pasan más tiempo en sus oficinas despiertos que en casa. Por eso sus lugares de trabajo se han convertido en espacios para platicar, para beber, para jugar, para echar una siesta y hasta para partir el pan.

 

GOOGLE – BERLÍN

Cuando Google abrió sus primeras oficinas, a finales de la década de 1990, sus interiores eran como patios de recreo.

Las instalaciones incluían muros para escalar, mesas de ping-pong y hamacas. Las reuniones y videoconferencias podían celebrarse en camionetas reconvertidas o en cabañas de playa.

Casi dos décadas después, la oficina recién renovada de Google en el barrio de King’s Cross en Londres, o los edificios que están reestructurando en Berlín e India, y refieren a un Google que ha crecido.

 

RAPHA – LONDRES

“La única constante ahora es este estado de flujo”, dice Simon Jordan, cofundador de Jump Studios, una compañía de arquitectura y diseño.

Si bien eso es cierto para las empresas de tecnología, hay un creciente número de organizaciones no tecnológicas que ya adoptan el mismo enfoque.

Cuando Jordan creó las nuevas oficinas para Rapha, marca de ropa para ciclistas, vio que la empresa animaba a sus empleados a formar sus propios equipos ad-hoc para desarrollar nuevas estrategias e ideas de producto.

 

DELOITTE – TORONTO

La nueva nueva sede de la consultora en esta ciudad de Canadá, hay cuartos laterales con sofás, sillones y paredes colgadas de obras de arte bien dispuestas.

En las oficinas que ha diseñado para empresas como Nike y Cisco, Studio O + A de San Francisco ha introducido toques domésticos como plantas y cofres de cuero vintage, y se centra en materiales naturales como madera expuesta.