La transformación digital va más allá de implementar nuevas tecnologías en nuestra organización.

Por Javier Díaz Salabert

La eficacia y la eficiencia del viaje hacia ese futuro relativamente incierto del negocio digital, se basa indudablemente en estar seguro de los pasos a tomar. Es momento de no dejarse llevar por la inercia y pararse a pensar si lo estamos haciendo correctamente.

Frente al proceso de transformación digital, existe el riesgo de perder mercado a medida que más organizaciones trabajan en su propio proceso de transformación digital y la tecnología digital está haciendo que los modelos de negocio tradicionales queden obsoletos.

Existe un crecimiento del número de competidores que ya usan las tecnologías digitales, y las metodologías como Agile, Lean and DevOps se vuelven fundamentales a la hora de mejorar la velocidad, agilidad e innovación en los procesos.

A menudo las organizaciones se cuestionan desde cómo garantizar que el software no tenga fallos debido a la falta de calidad, y cómo obtener experiencias de uso memorables en sus procesos, hasta cómo lograr procesos de negocio ágiles y mejorar el time to market, y la manera de asegurar la ausencia de vulnerabilidades en el software.

En este contexto del nuevo espacio digital las organizaciones se ven obligadas a afrontar una serie de desafíos de gran complejidad que tienen que ver con la optimización de costos, la reducción del time-to-market, la búsqueda de la mejora continua o la flexibilidad organizativa. Para superarlos, ya no basta con asegurar la calidad de las soluciones en Tecnologías de Información (TI), sino que es necesario avanzar hacia un Modelo de Calidad Total que garantice la continuidad del negocio.

En Latinoamérica, el espacio de oportunidad que se abre con la irrupción de los ejes de transformación digital (social, mobility, analytics, cloud) es aún mayor, como lo es el nivel de apuesta de las Corporaciones por el papel transformador de los CIOs en este contexto (más del 35% frente a la media mundial del 23%).

Pero con las oportunidades vienen asociados los riesgos, así por ejemplo, Brasil y México, con las dos mayores “nubes”, copan también el primer y segundo puesto en número de ataques cibernéticos, y están entre las 10 primeras posiciones del mundo en robos de identidad digital.

Igualmente, las cuotas de inversión en recursos y prácticas de aseguramiento digital no superan el 15% del presupuesto de TI de las empresas, muy por debajo de la media considerada deseable, superior al 30%. Las mejores prácticas de Software Assurance y Bussiness Assurance deben converger para dar lugar a una nueva realidad: el horizonte del Digital Business Assurance (DBA).

Esta nueva realidad persigue un aseguramiento integral de la actividad de las organizaciones, así como una experiencia de calidad para sus clientes en un contexto que facilite, además, la agilidad tanto en la toma de decisiones como en la propia actividad de negocio.

Es posible avanzar en el camino hacia la transformación digital de forma planificada, ordenada y optimizada, abarcando todos los aspectos de la cadena de valor empresarial, aplicando de una estrategia de aseguramiento global del negocio con el uso eficiente de las Tecnologías de Información.