ANPEC propone para la reactivación económica: semana laboral de 3 días, horarios escalonados de entrada, home office y educación semipresencial.

Se han aplicado 10 millones de vacunas; se deben aplicar al menos 160 millones, por lo que si bien lo hacemos terminaremos hasta el año 2023.

Datos duros y adversos de la recesión a la que nos ha llevado la pandemia: 2 millones y medio de contagios, 321 mil muertos, 450 mil cierres de pequeños negocios, 650 mil autoempleos perdidos, 46% de incremento de la deuda externa.

La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) sostiene que ante la inminente embestida de la 3ª ola Covid, producto del relajamiento generalizado de la población en este periodo vacacional de Semana Santa, debemos hacer un alto en el camino y preguntarnos seriamente si el manejo de la pandemia ha sido el correcto. Asimismo, más tarde que temprano, tendremos que convenir una nueva cultura laboral y de estudios, de esparcimiento y recreo. Entre más tardemos en hacerlo, mayor será el daño.

“Crónica de una muerte anunciada resulta ser las oleadas del virus que veíamos venir y poco o casi nada hicimos por impedirlo. ¿A qué se debe esta conducta cuasi suicida de la población? A la indolencia gubernamental al ofrecer una comunicación contradictoria a lo largo de la pandemia que ha confundido y llevado a la gente a perder credibilidad en los llamados de la autoridad, decidiendo irse por la libre. Para muestra un botón, todavía ahora no ha quedado establecido el uso obligatorio del cubrebocas, así como prevalece el manejo discrecional del semáforo que de un momento a otro cambia de color sin mayor explicación, alejado de la realidad de contagio y letalidad que día a día se ve incrementada, desalentando a la población”, comentó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

El currículo oculto del gobierno en esta crisis sanitaria es establecer como prioridad la reactivación económica sobre la salud de la población. He aquí el error, ya que no es posible lograr la reactivación económica si no logramos antes contener y controlar la pandemia. La salud de la población debe ser nuestra máxima prioridad y es la piedra angular de la reactivación económica.

Otro estrabismo del gobierno es su insistencia en buscar volver a la normalidad previa al Covid-19, sin acabar de entender que no habrá regreso posible a nuestro estilo de vida anterior, por lo que estamos emplazados a realizar ajustes en nuestras reglas de convivencias.

Debemos repensar:

a) La semana laboral inglesa de lunes a sábado de 40 horas para migrar a una semana laboral de 3 días con 24 horas de trabajo; obtendríamos una mayor productividad y se generarían más empleos.

b) La movilidad cotidiana de la gente gira en torno a sus trabajos y las escuelas de sus hijos. Establezcamos horarios de entrada escalonados que diluyan el congestionamiento; determinemos aforos parciales de un 30% a un 40% que asistan de manera alternada a sus centros de trabajo y de estudios y así poder garantizar un trasporte público con sana distancia.

c) Otro aprendizaje del Covid es que el home office llegó para quedarse, ya que resulto ser más productivo que el trabajo en oficina, por lo que aquellos giros que lo permitan deberán consolidar el trabajo en casa por ser una alternativa de alta eficiencia.

d) Respecto al quehacer educativo, quedó demostrado que mediar la educación a través de la TV no dio buenos resultados; en cambio, llevarla por internet fue mejor; sin embargo, el obstáculo para generalizar esta vía es que no todo el país está conectado y por otra parte tenemos una mala conectividad. Ante este escenario habremos de pasar a un modelo educativo semipresencial, donde un grupo de alumnos del salón tome clases presenciales y el resto en forma virtual de manera alternada para garantizar sana distancia y la sanitación en las escuelas, con ello evitar la propagación del virus.

Aquí, algunos de los principales ajustes que debemos considerar hacer en nuestra vida cotidiana para logra