Para que una empresa esté mejor preparada ante cualquier eventualidad, los CEOs deben de retomar la prospectiva como disciplina.

Por Patricia Luna Arredondo*

El futuro sigue siendo intrigante y complicado de predecir, pero desde hace poco más de una década es más sencillo llegar a alternativas prospectivas viables si se revisan y comprenden los avances tecnológicos, sociales, culturales y geopolíticos.

Actualmente es factible conocer el futuro como prolongación del presente e incluso, concebir de manera inteligente cómo estos impactarán en la vida cotidiana de los individuos y de las empresas, por lo tanto, podemos hacer algo claro y puntual al respecto.

El futuro en su definición, es aquello que está por venir y ,hoy en día, y con ayuda de la tecnología, depara un porvenir que nos facilitará la vida y potenciará nuestras capacidades. Por lo tanto, muchos de nosotros coincidimos en que la tecnología es el mayor habilitador y conductor del cambio.

La rapidez con la que surgen los cambios impacta en la cotidianidad y se percibe con mayor aceleración modificando hábitos y valores, en ocasiones sin que nosotros o quienes nos rodean nos demos cuenta.

Un ejemplo se tiene en las problemáticas de clima y cultura organizacional; surgen de la forma en la que quienes integran a la organización se relacionan, se comunican, interactúan, trabajan y comprenden, son complicadas de resolver y siempre van cambiando en sus causas, esto provoca que nunca se resuelvan en su totalidad.

La prospectiva como disciplina tomó, en el pasado no lejano, un rol clave para predecir y diseñar el futuro de las organizaciones. Se ha utilizado principalmente en los estudios de planeación estratégica y aporta 3 grandes alternativas (que no son predicciones) de alto nivel:

• El futuro deseable y no probable

• El futuro deseable y probable

• El futuro probable y no deseable

Estas alternativas que obviamente no desaprovechan las capacidades organizacionales ya desarrolladas en el pasado y evidentes en el presente, nos permiten, una vez identificadas, estudiarlas con mayor profundidad, evaluarlas desde la óptica estratégica, seleccionar y descartar lo más conveniente para determinar, entonces, los objetivos organizacionales estratégicos.

La prospectiva es holística, creativa, activa y adaptativa. Se distingue de las predicciones en que no busca adivinar el futuro, sino pretende construirlo en su entendimiento partiendo de la observación de la evolución, las tendencias y la dinámica de cambio de lo que es analizado.

Dados los cambios del entorno de negocios de nuestros días, se le está restando importancia y profundidad a los estudios prospectivos y de planeación estratégica.

Se considera más importante al hecho de estar atentos a los cambios en el corto plazo, reaccionar e irse adaptando, sin embargo, esto provocará que el futuro nos alcance sin estar preparados debidamente, por lo tanto, es recomendable restaurar la importancia de hacer la planeación estratégica al menos cada dos años y, sobre todo, hacer que los ejecutivos de la alta dirección realicen las dinámicas que activan el ejercicio mental, sacudir la costumbre, salir del estado de confort y romper la inercia a lo establecido. La prospectiva exige investigación, análisis y reflexión.

El resultado de todo esto, será contar con un verdadero ejercicio estratégico formal y profesional, sobre todo, útil y factible en su instrumentación.

La razón fundamental de la prospectiva es crear estrategias para poder determinar los objetivos estratégicos, alineados a la misión y visión de la organización, elementos que quizá requieran ajustarse con las alternativas prospectivas.

Curiosamente, estamos viviendo una etapa fantástica por los distintos y sorprendentes avances tecnológicos digitales, y biológicos, entre otros, por lo que se advierte que una vez disponibles y viables en costo-beneficio aquellas novedosas tecnologías, tendremos cambios realmente disruptivos en la forma en que trabajamos, nos alimentamos, convivimos y vivimos, solo por mencionar algunas.

Por lo tanto, debemos ir pensando acerca de cuáles son los ajustes importantes que tenemos que empezar a hacer tanto en el aspecto personal como en el laboral, para que empecemos a aprender y a adaptarnos.

Con mayor frecuencia estamos escuchando y leyendo que se advierte un cambio importante y radical en el ámbito laboral. Las nuevas tecnologías estarán impulsando el surgimiento de nuevos empleos y demandarán habilidades especializadas, sobre todo, aquellas que permitirán realizar trabajos conjuntamente con robots.

En lo individual, ¿podremos estar preparados cuando nuestros roles o tareas actuales se tornen obsoletas?, ¿seremos capaces de aprender y comprender las nuevas tecnologías rápida y exitosamente?, ¿sabremos en cuales puestos del futuro nos desempeñarémos?

Estas son algunas de las cuestiones que de no tomar acción prácticamente de inmediato, podremos enfrentar serios rezagos.

Gracias a la digitalización, pronto notaremos la aparición de nuevos tipos de cadenas de valor, asociaciones y ecosistemas empresariales, en ellos, la integración de la tecnología y el ser humano será imprescindible y con mayor intensidad a la que hoy existe. Esto sin duda, cambiará irremediable y profundamente a las organizaciones.

El CEO por la naturaleza de su rol e influencia de su figura, debe preocuparse y ocuparse en la transformación de la organización. El tiene la gran responsabilidad de encaminar la excelencia operativa adaptándola a los nuevos tiempos y haciendo el mejor uso de las nuevas y complejas tecnologías, a la par de hacerse cargo de diseñar y desarrollar una nueva relación entre la tecnología, el trabajo, el empleado y la sociedad.

Lo anterior exige tal y como lo ha hecho en retos pasados, que su equipo directivo lo acompañe, pero así como él debe estar preparado, lo deben estar también todos quienes integran la alta dirección e incluso los gerentes clave.

Con todo lo explicado y dada la necesidad de identificar con claridad los impactos, cambios y retos en las personas y en las organizaciones, a consecuencia de los vertiginosos avances tecnológicos, usted, como CEO, o integrante de la alta dirección, ¿considera ahora restaurar la confianza a los estudios de prospectiva y planeación estratégica?

Espero que su respuesta sea afirmativa, de lo contrario, se acordará de este artículo cuando se tope con el futuro siendo ya tarde para tratar de conocerlo.

*Socia Directora de Calimeria Business Intelligence, S.A. de C.V. Empresa especializada en soluciones para la alta dirección y gerencia, dedicada a desarrollar la capacidad de ejecución estratégica y competitividad de las empresas en temas de estrategia, innovación y capital humano. e-mail: patricia@calimeria.com