Cada uno de nosotros decidirá cómo sobrellevar esta lección de vida.

Por Jacqueline Herrera Rodríguez*

 

Los seres humanos tenemos entre nuestras cualidades la capacidad de adaptación, y en este momento esa facultad está pasando por una gran prueba.

La información llega de manera instantánea a nuestras manos y con eso podemos sentirnos sobrecargados emocionalmente,  dificultando el afrontamiento a los cambios que se avecinan.

En tiempos de incertidumbre por la propagación del coronavirus, es probable que sientas incertidumbre, frustración y/o miedo.

Esas emociones, lejos de ser “malas” o “negativas”, tienen la función de activarnos, ponernos alerta y nos ayudan a cuidarnos a nosotros mismos.

Pero ¿qué pasa cuando esas emociones escalan y se convierten en una ansiedad desadaptativa?

Si este es tu caso, te comparto unos consejos para calmar la ansiedad en momentos de crisis.

 

LIMITA LA INFORMACIÓN QUE RECIBES

Todos queremos estar bien informados, pero es importante verificar que nuestras fuentes de información sean oficiales y limitar el tiempo en el que nos exponemos a esa información.

Nunca será lo mismo revisar el número de casos nuevos una vez al día, que estar pendiente cada hora de la información más reciente.

 

NO JUZGUES LO QUE SIENTES

Hemos aprendido que hay emociones buenas y malas y la mayoría de nosotros cuando tenemos una emoción “mala” como el miedo, nos juzgamos a nosotros mismos.

En momentos como esos, nos calificamos como débiles, incapaces y frágiles, siendo que es todo lo contrario.

La verdadera fortaleza está en ser congruente entre pensamiento, sentimiento y acción.

En cualquier momento del día, en caso de que te sientas desbordado por una emoción, obsérvala y pregúntate: ¿en qué parte del cuerpo la sientes ?, ¿cómo se llama esa emoción?, ¿la has sentido antes? y ¿que hiciste para que disminuyera?

Cuando hacemos conciencia de que es una emoción conocida y recordamos que pudimos controlarla, la ansiedad disminuye.

Pero si en lugar de hacer eso rechazamos esa emoción, lo más probable es que su intensidad aumente, pues su finalidad es avisarnos que nos sentimos amenazados.

Aceptar las emociones sin juicio siempre es la mejor opción.

 

ANÍMATE A COMPARTIR TUS EMOCIONES

Es natural sentirnos bloqueados a abrirnos a los demás, pues es algo que nos da miedo y nadie nos ha enseñado cómo hacerlo.

Al expresar nuestras emociones en voz alta les estamos poniendo nombre y forma.

Eso disminuye la respuesta de la amígdala (la zona del cerebro responsable de nuestra reacción emocional), lo que reduce instantáneamente la intensidad y el malestar que te pueda estar provocando esa emoción

 

RESPIRA

¡Sí! Aunque parezca broma, respirar de manera consciente puede cambiar por completo nuestro estado emocional.

Es una herramienta muy poderosa, fácil, en la que no necesitamos invertir económicamente y que puedes realizar en cualquier lugar.

Para esto colócate en una posición cómoda, inhala durante 4 segundos, retén en aire 2 segundos y exhala durante 4 segundos.

Si quieres aumentar aún más tu conciencia al inhalar, puedes sentir la temperatura del aire y identificar algún olor.

La finalidad es estar en cuerpo y mente en el momento presente.

 

PIDE AYUDA

Aunque es muy tentador aislarnos cuando la vida nos pone pruebas difíciles, siempre habrá alguien que pueda regalarnos su escucha, palabras de consuelo, un abrazo reconfortante.

Vence la tentación de aislarte y permite que alguien te acompañe en este momento.

Es importante reconocer que si pasan los días y estas emociones aumentan en lugar de disminuir, si sientes que estás perdiendo el control o te asustan tus pensamientos, acudas con un profesional para que te ayude con otras herramientas.

La vida está llena de pruebas, y eso es algo de lo que no podemos escapar.

Cada prueba nos pone frente a dos opciones: la opción del miedo, de paralizarnos, de quedarnos en una zona de confort o la opción del crecimiento, el aprendizaje y la transformación.

¿Qué opción quieres elegir hoy?

 

*Jacqueline es médico anestesiólogo, con maestría en tanatología.