Vivir en el extranjero por trabajo es más fácil si se presta atención a detalles como el seguro médico y el clima.

Trabajar en el extranjero regala muchos aprendizajes, pero también te obliga a no perder de vista los detalles.

En la década de los 90 tuve la fortuna de ser elegido para trabajar en la filial de Estados Unidos de la empresa en la que trabajaba, lo que representó una gran oportunidad y el mayor reto profesional al que me había enfrentado hasta dicho momento.

A pesar de tener presencia internacional, la compañía no contaba con manuales ni procedimientos para hacer la transición entre países con los empleados, así que tuve la fortuna de ser el primer expatriado, lo que me llenó de orgullo pero también de miedo e incertidumbre.

La antesala del viaje no fue algo sencillo debido a todas las cosas que tuve que investigar, principalmente buscando a colegas, amigos o familiares que hubieran enfrentado experiencias profesionales similares a las que yo vivía en ese preciso momento.

El incipiente internet ya era una buena fuente de información para explorar y hacer preguntas, pero no había los chats, ni las apps, ni las suficientes páginas webs, como las que existen actualmente, para prepararse y abrirse camino hacia un futuro desconocido.

Organizar todo para el tan esperado viaje y pensar a diario en las cosas que tendría que cambiar era una aventura en sí. Sin embargo, en el camino me olvidé del factor familia por pensar en cómo debía resolver el tema personal.

Justo en medio de esta “soledad” en la que me encontraba inmerso, fue que un gerente de personal de la empresa en México que sabía de mi partida me dio uno de los más acertados y útiles consejos: “Toda pregunta sobre tu trabajo y el aspecto personal es importante que la hagas con los ejecutivos de la filial, pero nada es más importante que asegurarte que la cobertura de tu seguro médico sea la apropiada para que cubra a toda tu familia en lo indispensable”.

Dicho consejo resultó ser, hasta el día de hoy, uno de los mejores que he recibido. La recomendación que hizo aquel hombre no sólo me sirvió en mi aventura de irme a trabajar al extranjero, sino en la planeación del día a día en mi ámbito personal y familiar.

De haber escogido un plan médico no apropiado en el extranjero es muy probable que la manutención de mi familia hubiera estado en riesgo.  Y qué decir si alguno hubiera sufrido una una calamidad mayor, pues muchas personas ante situaciones similares llegan a perderlo todo, absolutamente todo.

En un lapso de poco más de 3 años trabajando en Estados Unidos, mi familia y yo tuvimos unas diez visitas médicas de rutina, pero por accidentes y emergencias sumamos hasta veinte, por lo que en la sala de emergencia ya nos reconocían.

Lo anterior ejemplifica a la perfección que hay muchos factores que se deben contemplar al momento de emprender un trabajo en el extranjero, aunque quizá el más importante siempre será el de cuidar a los seres queridos.

 

Aprende a aprender

El clima, aunque suene raro, es otro factor a contemplar y al que se le debe prestar especial atención debido a que  incide en el aspecto profesional y no se diga en lo familiar y en lo personal.

Este tema, quizá uno de los más importantes al momento de viajar, de no ser atendido correctamente puede llegar a mermar la productividad y el bienestar de quienes amamos.

Lidiar con el clima te obliga a estar siempre prevenido. La estabilidad del clima en nuestro país y el hecho de que estemos acostumbrados a pronósticos meteorológicos no muy acertados nos hace malos, realmente muy malos, en el tema de planear para adaptarnos al clima de la nueva región donde se vivirá.

Por ejemplo, si una nevada o una tormenta te toca en el auto mientras estás en una carretera, el estar preparado puede hacer la diferencia entre vivir o morir pues debes tener el tanque de gasolina lleno para que enciendas la calefacción por un largo periodo, contar con las llantas apropiadas para evitar percances, y un buen limpiaparabrisas y cincel (ice scraper) para quitar el hielo que se acumule en los cristales.

Si uno aprende a atender los pequeños detalles, como los seguros de gastos médicos o las peculiaridades del clima, la vida en el extranjero se hace más fácil y segura, ya que, como decía Dwight Eisenhower: “Mientras me preparo para la batalla, me he dado cuenta que los planes son inútiles, pero la planificación lo es todo.”