A lo largo de la vida profesional, los empleados buscan a líderes que los hagan crecer en cada etapa.

El camino hacia el punto en tu carrera en el que te encuentras (en la cima de una compañía o a unos escaños) no ha sido coincidencia ni suerte.

Estás donde estás debido a que encontraste (o mejor dicho creaste) oportunidades y sacaste adelante proyectos con los que te has ganado el respeto y la admiración no solo de tus subordinados sino de tus superiores.

El viaje por el organigrama corporativo nos regala aprendizajes muy valiosos, desde los más confrontativos hasta los más sutiles, los cuales muchas veces pasan inadvertidos.

¿Recuerdas a tu primer jefe?, ¿lo que le admirabas?, ¿lo que te molestaba y las cosas que te sorprendieron?

Admítelo, secretamente siempre pensaste que tú lo harías mejor cuando estuvieras en sus zapatos.

Ya teniendo la responsabilidad de un puesto directivo, pocas veces hacemos un alto para reflexionar acerca de lo que nos hubiera gustado recibir por parte de nuestro jefe en cada una de las etapas de este proceso, desde nuestro primer trabajo de verano hasta el primer puesto como C-Level.

¿Alguna vez has pensado en qué tipo de líder te hubiera gustado tener en cada una de esas etapas?, ¿qué tipo de reto?, ¿qué tipo de lección y qué tipo de exigencia hubiera sido increíblemente formativa en cada escalón de tu vida profesional?

De acuerdo con lo que he visto durante mi carrera como headhunter, estas son las características más comunes que buscan los empleados de acuerdo a su etapa de vida.

20´s- Buscan tener una misión, algo que les dé identidad y que satisfaga sus ideales de influir y aportar sus habilidades para construir un mejor futuro, tanto para sí mismos como para la comunidad a la que pertenecen.

Este grupo de edad tiene mucho entusiasmo, pero poca dirección hacia en qué objetivos invertir. Los mueve la emoción de pertenecer, crear y aportar. Un buen líder para este segmento, en mi opinión, es alguien que les ayude a tener un panorama abierto y realista respecto a todos los proyectos en donde esa energía será muy bien recibida, pero que también les ayude a aterrizar y a elegir un objetivo con el cual se puedan comprometer a largo plazo, no por “darle valor a su palabra”, sino porque en verdad ese objetivo será una prioridad dentro del mundo que cada uno de ellos quiere construir.

30’s- La gente en esta etapa está buscando inspiración, tener a alguien a quién admirar y que los rete para que el aprendizaje no se estanque. Básicamente un sensei que esté muy consciente de su potencial y que lo ponga en las situaciones necesarias para que venza el miedo y tenga un desempeño de “alto rendimiento” (este es un concepto que se usa en el deporte cuando compites contra tus propios resultados).

No les importa invertir tiempo extra, tener que solucionar algún problema fuera de su área de responsabilidad o verdaderamente tomar la iniciativa al 100% de un proyecto con tal de seguir aprendiendo, creciendo y siendo reconocidos por ese esfuerzo y esos resultados que hacen palidecer a la entrega anterior. Un buen líder para esta fase es alguien que ya haya tenido ese puesto antes y que haya obtenido resultados que valgan la pena presumir (obviamente dentro del contexto del tiempo que les tocó), y que, como cualquier película de artes marciales, sea el maestro que verdaderamente impulsa a su propio alumno para que lo supere.

40´s- No les voy a mentir. En esta etapa lo que el empleado busca es dinero. Tener un estilo de vida mejor al de la década pasada y ahora probablemente con mayores responsabilidades como hipotecas y colegiaturas. Harán lo que se necesite con tal de tener un mejor ingreso. En esta etapa mucha gente cambia de empleo simplemente por un aumento en la compensación anual o en las prestaciones que ofrece la empresa. Más allá del glamour del nombre de cualquier posición, lo que quieren es tener un crecimiento económico que les permita tener estabilidad personal, familiar, crediticia y de salud.

Un buen líder en esta etapa es alguien que pueda enseñarles más sobre planeación financiera y que tenga un esquema de crecimiento basada en méritos. Que no deje de exigir, trace objetivos claros y compense los resultados. Un empleado que se sienta bien pagado en sus cuarenta y tantos va a ser una persona automotivada y muy orientada a objetivos (por lo tanto, tu empresa estará en buenas manos).

50’s- Esta es una etapa muy complicada y muy reflexiva. A estas alturas, la economía desacomodó todos sus planes y han tenido que generar un ingreso versátil ya sea invirtiendo, teniendo un side business o mínimo un ahorrito bajo el colchón (y probablemente en dólares americanos). Tienen energía, experiencia y mucho conocimiento del mercado… sin embargo, les da miedo el futuro.

Lo que más valoran es la estabilidad y muchas veces tiran la toalla generando dentro de la compañía una zona de confort en donde sean excelentes en sus funciones, con tal de que nadie se las cambie. Si van a aceptar alguna innovación, forzosamente tendrá que ser una que ellos dominen o en la que haya un experto que asesore y se responsabilice de la implementación. A pesar de este miedo al cambio, son los empleados más leales y los mejor preparados en cuestión de insight.

Un buen jefe para esta etapa es aquel que comprenda y genere la estabilidad que ellos buscan, pero que los reconecte con su creatividad. Que no permita que todo ese conocimiento se quede manteniendo los buenos viejos proyectos sino que se use para generar unos mejores y nuevos. Ese líder tiene que hacer mucho énfasis en lo mucho que aprecia la lealtad de estos empleados y brindarles un ambiente seguro donde puedan aportar sus ideas sin sentir que con eso la empresa perderá estabilidad.

+55´s- Extrañamente aquí se repite el ciclo. Un empleado mayor de 50 años quiere tener una misión, poner su conocimiento al servicio de algo que sea más grande que él y poco a poco ir haciendo un tour de despedida de su vida laboral recogiendo los frutos que sembró en 30 o 40 años. El mejor jefe que esta gente pueda tener va a ser quien valore esa aportación y le dé una orientación hacia el “legado” que dejan en la empresa.

 

Siendo franca creo que el liderazgo es una característica difícil de entrenar, pues el hecho de crecer en jerarquía no significa que sepamos dirigir al resto del equipo.

Ya a todos nos pasó alguna vez que tuvimos un jefe que simplemente no supo dirigirnos, lo que desencadenó una serie de señalamientos de culpa y un sinfín de problemas.

Yo creo que la mejor guía de un líder es que recuerde o imagine cómo se sentiría en cada una de las etapas y dirija respetando las exigencias que él mismo tendría para ese jefe que espera que se gane su respeto para seguirlo.

El camino no es sencillo pero tampoco imposible, por lo que espero que verdaderamente estés en vía o ya te hayas convertido en el líder al que tú mismo seguirías con los ojos cerrados.