Industria automotriz, entre la espada y el TLCAN

Industria automotriz, entre la espada y el TLCAN

Parece, sólo parece, que la industria automotriz en México libró el estado de incertidumbre en la renegociación del TLCAN.

El principal punto de fricción en las renegociaciones del TLCAN son las reglas de origen para la industria automotriz en México, así como para el sector en Estados Unidos y Canadá. Se acepta ampliamente que un cambio o modificación de las reglas no solo afectará a México, sino que también afectará a sus dos vecinos de América del Norte.

Más específicamente, una alteración de las normas para la industria automotriz en virtud del TLCAN tendrá un impacto en las cadenas de suministro transnacionales que han surgido a lo largo de las más de dos décadas que el acuerdo comercial ha estado vigente.

 

MENOR DÉFICIT COMERCIAL

A fines de 2017, las tres partes del tratado no llegaron a un acuerdo sobre la forma que tomarán las nuevas reglas de origen. Se espera que la determinación del nuevo regimen para la industria automotriz en México, así como en Canadá y los Estados Unidos se lleve a cabo durante las reuniones de renegociación del TLCAN que están programadas para el 2018.

En la próxima ronda de conversaciones, la administración de Trump propondrá aumentar el contenido regional en el sector automotriz de 62.5% a 85%. También exige que 50% de ese contenido sea fabricado por productores en Estados Unidos.

Una de las principales razones por las que Trump busca este cambio es su deseo de reducer el déficit comercial de Estados Unidos con México. La mayor parte del desequilibrio en el comercio con México se debe a que EU importa más de lo que exporta en la industria automotriz a su vecino del sur.

El déficit comercial de Estados Unidos con México aumentó de $34,100 millones a $64,100 millones de 2012-2016. El déficit comercial de Estados Unidos con México es alto si se le compara con el que tiene entre sí y su vecino del norte. El déficit de Estados Unidos con Canadá ahora es de $10,900 millones.

En términos de los principales productos exportados desde Estados Unidos a México, el equipo de transporte (incluidos los vehículos de motor) representa aproximadamente 15% del total de envíos a ese país. Además de la industria automotriz en México, EU exporta un volumen significativo de productos electrónicos y de computadoras.

El año pasado, 5% de los artículos enviados consistía en estos productos. Finalmente, el envío de petróleo crudo a México se ubicó en 2.5%.

 

SI CAMBIAN LAS REGLAS

Analistas de la industria como Gabriella Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco BASE, cree que un cambio en las reglas de origen, o una posible salida de Estados Unidos del TLCAN, tendrá un impacto significativo en los tres países.

El aumento de los impuestos sobre las importaciones de automóviles y piezas de automóviles de la industria automotriz en México a los Estados Unidos y Canadá precipitará una realineación y posible interrupción de las cadenas de suministro de la región del TLCAN.

El incremento de los impuestos sobre las importaciones de productos mexicanos en los Estados Unidos dará lugar a precios finales más altos para el consumidor.

Eduardo Solís, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), considera que el TLCAN ha sido bueno para la industria automotriz en México, así como para los sectores automotrices en los Estados Unidos y Canadá. Él cree que no es necesario un cambio en las reglas de origen automotrices.

Otros observadores de la industria como Luis Aguirre, del Consejo Nacional de la Industria Manufacturera de Maquiladoras y Exportaciones (INDEX), enfatizan que un mayor costo en el precio final de los vehículos vendidos en la región TLCAN no solo afectará adversamente a los consumidores, sino que también será negativo para los fabricantes de automóviles.

Los expertos creen que si se produce un cambio significativo en las reglas de origen automotriz en virtud de un TLCAN renegociado, los ajustes deberían realizarse durante un período razonable y no efectuarse de la noche a la mañana. Esto se debe a que un cambio abrupto afectaría no solo el precio final de los vehículos para el público, sino que también afectaría las decisiones de inversión y los procesos de fabricación de las empresas. Debido a la proximidad de las elecciones presidenciales de México, los negociadores del TLCAN esperan resolver este problema antes de que llegue el nuevo presidente.

Si las negociaciones se extienden más allá de este momento clave en México, la industria automotriz en México, así como las de Estados Unidos y Canadá, experimentará un periodo de incertidumbre aún mayor.