La caracterización de sectores económicos como estrategia anticorrupción

//La caracterización de sectores económicos como estrategia anticorrupción

La caracterización de sectores económicos como estrategia anticorrupción

Reportes de la empresas deben ser transparentados y regulados para evitar corrupción.

Por Nissim Heffes*

 

En 2019 hemos observado el desarrollo de un -nuevo, reciente- fenómeno anticorrupción: la caracterización pública por corrupción – o supuesta corrupción, dependiendo del punto de vista – de sectores económicos completos; en adición a señalamientos a determinadas entidades que representan funciones autónomas en el sector público mexicano.

Me permito llamar la atención a esta estrategia no por llevar alguna afiliación política en particular, más bien para analizar con usted – estimado lector – la probable efectividad de esta actividad – y habrá quien lo definirá como estrategia.

Comencemos con una breve explicación: algunos recordaremos que a final de 2018 y principio del presente año; se difundieron por redes sociales videos que mostraban un comportamiento antiético por integrantes de algunas de las empresas conocidas públicamente por su destacada postura ética.

La difusión de estos videos obligó a estas empresas a tomar apresuradas posturas frente a las críticas y mensajes que cuestionan precisamente su carácter tradicional; tomando además medidas que iban mucho más allá del retiro o despido de los individuos que exponen. Pero esto fue solamente el principio.

Poco tiempo después, nos encontramos que se han ido ‘caracterizando’ sectores y actividades económicas completas por señalamientos de corrupción – fundamentado evidentemente en exponer prácticas que han existido por años, de eso no hay duda, y que se desea poner fin. Algunos ejemplos memorables:

· Hidrocarburos; abarcando su actividad logística y empresas consumidoras.

· Gaseros; señalamientos por lavado de dinero. Operadores y autoridades en puertos.

· Sector Salud; frenando toda compra y abastecimiento nacional de medicamentos.

· Conacit, Notimex y Nafin; por uso de recursos (‘Comedores Fifis’)

· INM; su ‘limpieza’ fue una condicionante en las negociaciones arancelarias.

· Aerolíneas y recintos de carga; por colusión en transporte de mercancías piratas.

La lista es larga y la práctica aparentemente continuará a lo largo de la presente administración, prácticas que sin duda habría que frenar.

Sin embargo, debo señalar que la caracterización pública de sectores completos posee dos grandes y distintivas desventajas, a nivel social:

1.) La caracterización pública lleva como consecuencia la paralización completa de su actividad económica o social (recordar lo sucedido con Luz y Fuerza del Centro)

2.) Pagan justos por pecadores.

El ritmo frenético con la que se está haciendo esta práctica solo incrementa el pánico de los siguientes a ser señalados. Y no son pocos los sectores con ‘pendiente’ en esta materia.

¿Qué se puede hacer? Indudablemente, la corrupción no puede seguir como práctica social: afecta el grado de inversión que tenemos como país, afecta su desarrollo; afecta la misma confianza que podemos tener en nosotros mismos en redimir la sociedad mexicana de tan deleznable conducta.

Existe sin embargo la posibilidad de desarrollar una estrategia social positiva. Una estrategia que involucra mecanismos de acreditación y calificación pública de instituciones; en ética y cumplimiento.

Un mecanismo de información pública que permitirá generar una verdadera revolución social. Una normatividad generada por las entidades mismas en común acuerdo con los sectores afectados, para avanzar significativamente en esta materia. Me permitiré detallar este efecto en nuestra siguiente aparición. ¡Hasta la próxima columna!

*El autor nació en la Ciudad de México, en 1973. Desarrolló estudios de Análisis de Tecnología en el Colegio de Tecnología de Jerusalem (JCT). Actualmente, es CEO & Founder de Positive Compliance LLC. www.positivecompliance.com
2019-12-06T15:29:52+00:00

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