¿Tu lugar de trabajo te está matando?

¿Tu lugar de trabajo te está matando?

El estrés laboral que millones de personas padecen es un asunto de salud pública que varios gobiernos han decidido ignorar.

Los lugares de trabajo están enfermando a las personas e incluso matándolas, lo que nos debería preocupar (y mucho).

De acuerdo con la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo más de la mitad de los 550 millones de días laborales perdidos al año por ausentismo están ligados con el estrés.

En cuanto a cifras a nivel global, el Foro Económico Mundial estima que aproximadamente tres cuartas partes de los gastos de atención de la salud corresponden a enfermedades crónicas y no contagiosas, que representan el 63% de todas las muertes.

Y precisamente del estrés y comportamientos poco saludables, como fumar, beber y comer en exceso, es de donde provienen las enfermedades crónicas.

El Instituto Estadounidense del Estrés reportó que, cada año, por el estrés en el lugar de trabajo le cuesta a dicha economía alrededor de USD $300,000 millones.

Además numerosas encuestas muestran que el trabajo es, por mucho, la principal fuente de estrés para los adultos estadounidenses y que esto ha aumentado en las últimas décadas.

En un estudio dado a conocer por la Universidad de Stanford, el cual fue dirigido por Joel Goh, Jeffrey Pfeffer y Stefanos Zenios, se detectó que las malas prácticas en el lugar de trabajo influían mucho en la mortalidad ya que probablemente conducían a una enfermedad diagnosticada.

Entre las prácticas laborales perjudiciales más frecuentes se encuentran las largas jornadas de trabajo, problemas entre la familia y el trabajo, inseguridad económica derivada de la pérdida de empleos, no tener un horario regular y no contar con un seguro médico.

En tanto, la Oficina de Salud y Seguridad británica informó que entre 2016 y 2017 se perdieron 12.5 millones de días laborales por estrés, depresión o ansiedad relacionados con el trabajo.

Lo que las compañías deben tener en cuenta es que las malas prácticas de trabajo tampoco les beneficiarán. Un ejemplo sencillo es que mientras más largas sean las jornadas de trabajo, la productividad se verá afectada.

Respecto a los despidos, dicha práctica no mejorará el rendimiento organizacional pues es común que con esto se pierda a los mejores empleados.

Otro factor importante a tomar en cuenta es que los empleados estresados tengan más probabilidades de renunciar y la rotación es costosa para las empresas.

Por lo tanto, lo más sano (aunque nada sencillo) es que las compañías trabajen, junto con sus empleados, para evitar el estrés, lo que ayudará a que su productividad y competividad aumenten.

 

Con información de la BBC