La economía mexicana no resintió el golpe de la elección en Estados Unidos como muchos analistas esperaban.

Por Roberto Aguilar*

 

Los primeros 100 días tras el arribo oficial de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos tuvieron un saldo favorable no solo para los mercados financieros mexicanos sino también para la propia economía, contra la mayoría de los pronósticos privados e incluso los oficiales.

 

PIB

En el primer trimestre del año la economía mexicana avanzó 2.7% en términos anuales, superando las expectativas del mercado, aunque el PIB medido contra los últimos tres meses de 2016 avanzó 0.6% contra 0.7%. El sorpresivo dato fue resultado de un mejor desempeño del sector servicios, el comercio específicamente, y las actividades primarias que compensaron la menor actividad industrial.

Previo al dato, bancos nacionales y extranjeros mejoraron su pronóstico para todo el año, que en promedio se encuentra en 2.2% y dentro del rango revisado por la Secretaria de Hacienda que está entre 1.3 a 2.3%. El pendiente de los indicadores económicos sigue siendo la inflación que, pese a que en la primera quincena de abril reportó una disminución atribuida a la baja de las tarifas eléctricas en 13 ciudades por la temporada de altas temperaturas, el dato anual de 5.62% fue el más alto desde 2009, y como se esperaba se anunció una nueva alza de la tasa de referencia de, por lo menos, un cuarto de punto; aunque la expectativa comenzó a ponerse en duda de cara al comportamiento reciente de los mercados.

 

TIPO DE CAMBIO

El peso mexicano se apreció más de un 13% desde la toma de posesión de Trump el 20 de enero, contrastando con la volatilidad antes de esa fecha y durante los días posteriores a su triunfo electoral en noviembre. El peor momento para la moneda local fue el 11 de enero, cuando se hundió a un mínimo histórico de 22.044 unidades por divisa estadounidense, mientras Trump hablaba en su primera conferencia de prensa formal como president electo y reiteró sus planes de construir un muro en la frontera con México. La recuperación viene de una de las principales debacles de la moneda nacional con una caída de 20.4%, la peor desde 2008, presionado por el triunfo de Trump en las elecciones de la Unión Americana, además de especulaciones en torno a incrementos en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y un declive de los precios internacionales del petróleo.

 

BOLSA MEXICANA DE VALORES

Finalizó el periodo de entrega de reportes del primer trimestre del año de las emisoras que cotizan en la BMV y en términos generales fueron positivos con un aumento de 17% en ventas; el flujo operative subió 16%, y las ganancias netas tuvieron un desempeño muy positivo con 91% apoyadas por ganancias cambiarias. Además, durante abril el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) reportó una ganancia de 3,618.43 unidades, que equivalen a 7.93% pero, además, durante ese mes alcanzó cinco récords históricos que, aparte de las expectativas de los reportes trimestrales, apoyó el comportamiento de los mercados bursátiles de Estados Unidos que a su vez anticiparon el plan fiscal de la administración de la Casa Blanca y la potencial desregulación del segmento bancario y financiero estadounidense.

Además, el entorno doméstico fue decisivo para el desempeño de algunas emisoras ligadas al consumo que, a su vez, resintió favorablemente la mayor generación de empleo.

 

PERSPECTIVAS

El comportamiento a mediano plazo de los mercados financieros estará determinado por dos elementos fundamentales luego de que los temores de una salida de Estados Unidos del TLCAN se desvanecieron y que la administración de Trump mostrara una mayor disposición a la renegociación del convenio comercial con México y Canadá. El primero será el futuro de la política monetaria de Estados Unidos que respondería anticipadamente a las potenciales presiones en el crecimiento y la inflación que traería la propuesta de reforma fiscal que requiere la aprobación del Congreso y luego la aplicación real, y que se busque apoye a las empresas y a los consumidores estadounidenses. El elemento adicional sería las tensiones geopolíticas que exacerbe o genere la política exterior de

Estados Unidos que podría desencadenar en un enfrentamiento bélico o un mayor temor por potenciales atentados terroristas.

 

*Periodista experto en temas económicos, financieros, mercados bursátiles y noticias corporativas. Es Community Owner Trading para México en Thomson Reuters, columnista en varias publicaciones de negocios, y comentarista financiero en W Radio.