La competencia que mejor paga el mercado laboral es la capacidad de influir en el comportamiento de los demás.

Si tienes la capacidad de influir en el comportamiento de las personas que te rodean, eres un influencer.

En caso de que no lo seas puedes aprender a convertirte en uno debido a que se trata de una habilidad o competencia que desarrollarás a lo largo de toda tu vida profesional.

Para llegar a ser un influencer en el terreno laboral lo primero que debes de hacer es influir en ti mismo; es decir, que ejercitarás la capacidad de influir en tu propio comportamiento para después hacerlo en los demás.

A la par deberás de desarrollar habilidades de comunicación para que seas visible frente a las personas que te rodean y te consideren como un influencer en tu entorno.

Independientemente del área en la que trabajes convertirte en un influencer te brindará muchas ventajas, ya que en todas se requieren resultados.

Además, te provee de herramientas comprobadas para eliminar hábitos arraigados y a ejecutar iniciativas de cambio en equipos e, incluso, organizaciones enteras.

Si quieres ser un influencer, sigue tres sencillos pasos:

 

  1. Practica tus habilidades de comunicación. Es imposible pensar en un influencer cuando se habla de una persona que no se comunica de manera articulada, convincente y persuasiva.

2. Especialízate en un tema o actividad en particular. Ten “tu tema”, pues eso te hará un experto en la materia y provocará que la gente se deje influenciar por ti.

3. Desarrolla habilidades de diagnóstico para que puedas evaluar y entender la situación en la que te encuentras, así como el dónde están parados los miembros de tu equipo. Si lo aprendes a hacer desarrollarás de manera natural muchas habilidades que tiene un influencer. Cuando tú te sientes diagnosticado, en ese momento te pones en las manos de la persona que tienes enfrente.

 

Por lo tanto, para lograr las conductas que se desean es importante establecer procesos. Ejercer la capacidad de influir en los demás y hacerlo de manera positiva denota el sentido ético que la persona tiene de las cosas, y uno puede influir de manera positiva o negativa en los demás.

En este sentido, el conocimiento de la ética y los estándares de conducta resultan fundamentales.

La realidad es que todos podemos ejercer mejor una influencia positiva. No pasa un día sin que intentemos influir sobre nosotros mismos o sobre los demás para hacer las cosas de un modo diferente. Motivamos a los empleados para que se preocupen más por las ganancias y luchamos para ayudar a nuestros equipos a concluir proyectos a tiempo y dentro de un presupuesto.

En resumen, trabajamos de manera continua en las formas de ejercer determinada influencia, pero con frecuencia nos falta más por hacer. En este sentido, creo que hay una gran necesidad en el mercado de conocer bien cuáles son las herramientas que ayudan a promover y a influir en la gente y creo que trabajar en ello es fundamental. Pero no todas las empresas ni los equipos de trabajo lo tienen claro. Hoy hablamos de habilidades de liderazgo y está muy cercana la una de la otra, por lo que entender cómo influir en el comportamiento de otros resulta vital.

No olvides que la capacidad de influir en el comportamiento de los demás es la competencia que mejor paga el mercado. Además te da autoridad en el entorno laboral y te convierte en alguien que abona a los resultados de la organización, pues haces que las cosas pasen y esto es algo muy bueno tanto para ti como profesional, como para la empresa en la que trabajas.

 

 

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