El uniforme del poder

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El uniforme del poder

Al usar jeans y un blazer negro, Steve Jobs logró poner la imagen de Apple por encima de la suya.

Cientos de personas se visten todas las mañanas para el éxito: eligen en clósets llenos el saco con la confección más pulcra, la blusa que mejor combina con su tono de piel, la corbata que destaca sus ojos, los anillos que revelan status, el portafolio. Un ritual para proyectar lo que desean: poder, sabiduría y capacidad para liderar a sus equipos.

En contraparte, otros simplemente se uniforman todas las mañanas y salen a conquistar el mundo.

Y no, no me refiero a los cajeros de los bancos o a los estudiantes de secundaria –aunque el principio es el mismo–, sino a los pioneros en tecnologías de la información, a una de las mujeres más poderosas del planeta, a las mentes más creativas.

Los expertos en comunicación no verbal e imagen coinciden en que la ropa, los colores que se eligen y los accesorios que se agregan son signos que envían un mensaje. Así, los trajes oscuros combinados con blusas o camisas blancas, proyectan autoridad, mientras que las prendas más claras revelan accesibilidad. En estos casos, la imagen se basa sólo en la persona.

Pero cuando se ha llegado a un nivel en el que el proyecto es más grande que el personaje, hay que buscar nuevas estrategias.

De acuerdo con la biografía que Walter Isaacson hizo del CEO de Apple, Steve Jobs, éste siempre usaba jeans y blazer negro de cuello alto para transmitir un estilo definido y olvidarse de las complicaciones.

La idea se le ocurrió en la década de los 80 cuando viajó a Japón y notó que todos los empleados de Sony estaban uniformados. Aiko Morita, presidente de la empresa, le explicó que tras la guerra, la gente no tenía qué ponerse, así que Sony tuvo que darles ropa que al paso del tiempo se fue convirtiendo en su sello y en una herramienta para vincular a los empleados con la marca.

Como el atuendo se convirtió en parte de las características de la empresa, Sony contrató al famoso diseñador Issey Miyake para elaborar los uniformes; pronto, Jobs se hizo su amigo, y éste terminó fabricándole un centenar de jerseys negros de cuello alto, los cuales usó hasta el último día.

Aunque el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, no tiene un diseñador de cabecera elaborándole t-shirts a la medida, lo cierto es que tiene una debilidad por las playeras grises y los jeans rectos, que también se han vuelto su sello de distinción.

A ambos genios de la tecnología, su estilo les permitió poner la imagen de su marca por encima de la suya, aunque sin descuidarse y alcanzar dos objetivos más en materia de imagen pública.

Primero, consiguieron ser fácilmente ubicables viéndose exactamente igual todos los días, en todos los contextos y en todos los escenarios. El jersey de cuello alto de Jobs es casi tan identificable como la manzana de su marca y permite que sólo con ver una imagen suya el mundo sepa que se trata de quien fuera el más grande CEO de Apple.

Pero además, han logrado proyectar la idea de que la marca es más importante que su creador, es decir, han presentado productos con acabados impecables, con tecnología de avanzada y que resuelven o mejoran la vida de millones de personas alrededor del mundo mostrando una imagen de gente común.

El mensaje es poderoso: lo que hay dentro es mucho más valioso que lo que puedes ver de mí.

Personajes en otros ámbitos, como Angela Merkel, han adoptado un estilo de uniforme. La primera ministra de Alemania sólo viste pantalones negros rectos combinados con blazers de todos los colores posibles, el cabello corto y apenas peinado, y un maquillaje suave.

La mujer más poderosa del mundo tiene mucho más que proyectar que una cara bonita o un atuendo elegante. Sabe que es una mujer poderosa y que su proyecto para Alemania va más allá de su imagen personal, aunque no la descuida, sino que la empodera a la par que a su país.

Sin embargo, no hay que perder de vista que estamos hablando de personalidades creativas y con una autoridad ganada con base en sus logros. Apostar a una imagen uniforme debe llevar consigo una esencia poderosa, un proyecto concreto y resultados tangibles en línea ascendente para que sea creíble.

2018-09-09T14:02:12+00:00

About the Author:

Lorena Hebé Moreno
Consultora de imagen, periodista. Apasionada del conocimiento. Me gustan los proyectos intrincados, las buenas pláticas y la música.
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