A pesar de las complejidades del año anterior, los pequeños y medianos empresarios se mantienen optimistas.

 

El inicio de 2021 presenta nuevos retos y desafíos para las PyMEs. Dado que el Covid-19 continúa y aún hay restricciones que afectan sus operaciones, éstas tienen el reto de implementar medidas que les ayuden a salir a flote, bajo las bases que ya han construido durante los últimos meses.

“2020 fue un año particularmente desafiante para los pequeños y medianos negocios, pues dejó la necesidad de reinventarse y adaptarse día a día”, comentó Julien Blaise, head de Marketing de QuickBooks México.

“El inicio de este nuevo ciclo trae consigo la tarea de aprender de los resultados, a fin de detectar las áreas de mejora para beneficio de su negocio”, agregó.

En este contexto, para blindarse ante la actual situación, esta plataforma recomienda considerar estos seis aprendizajes que dejó 2020, que ayudarán a hacer de la administración un ejercicio eficiente y oportuno para los negocios.

 

1. Un plan de negocio siempre es necesario

No tener definidos los indicadores clave de medición para el progreso sus operaciones pueden ser factores que, ante contingencias externas, pongan en riesgo la supervivencia en las PyME. Saber a detalle cuáles son las expectativas ayudará a planificar de mejor modo los recursos y orientarlos, independientemente de cualquier escenario que se atraviese, a cumplirlas.

2. Tener un estatus del día a día del negocio es prioridad

Aunque un plan de negocio usualmente tiene metas de mediano y largo plazo, es clave no esperar demasiado tiempo en revisar el progreso. Dar seguimiento en tiempo real presenta la oportunidad de cambiar aquello que no funciona antes de que la situación se agrave. Esto implica ver el estatus de la oferta y la demanda que hay, considerando variables como el contexto que se atraviesa y su viabilidad, y hacer los ajustes necesarios para que siempre exista ganancia.

3. Hay que planear cómo mitigar posibles escenarios de riesgo

A raíz del Covid-19, la cultura de la prevención requiere de mayor importancia. Hacer un análisis de cuáles podrían ser las amenazas de un negocio, incluyendo variables que -aunque parecen poco probables- sean posibles, se ha hecho una necesidad a fin de planear rutas de acción que permitan mitigarlas y salir avante. Se deben considerar puntos como: los gastos imprescindibles, y cuáles pueden reducirse, aplazarse o negociarse -por ejemplo, a través de un intercambio-.

4. Los servicios y compras en línea llegaron para quedarse

El cambio en la rutina, derivado de los meses de confinamiento, ha dejado como resultado el interés por nuevos productos que respondan a necesidades actuales, según el nuevo estilo de vida. Estos cambios también han impactado en la forma en que los clientes actualmente consumen los productos, priorizando en aquellos que dan seguimientos personalizados y especializados.

5. La inclusión tecnológica ayuda a los negocios a ser más eficientes

En los últimos meses se ha demostrado que un negocio difícilmente podrá sobrevivir sin este recurso. Prueba de ello es que sin ésta sería difícil hacer frente a la creciente tendencia en ventas en línea y trabajo remoto. Ante la efectividad que ha comprobado, será importante que las PyME logren incorporar más herramientas que permitan llevar esta dinámica a otras áreas del negocio; por ejemplo, a la administración y contabilidad con programas en línea como QuickBooks.  De este modo, se garantizará una gestión más inteligente y ordenada, basada en datos de su desempeño.

 

6. Capacitarse es indispensable

Para obtener mejores resultados, especialmente en las pequeños y medianos que han sobrellevado un año complicado, es necesario contar con nuevas herramientas. Actualmente no es necesario que desembolses grandes cantidades de dinero para hacer esto ya que en Internet encontrarás un sinfín de herramientas gratuitas, así que no hay pretextos para no adquirir nuevos conocimientos.