Tras poco más de tres años de avance (65%) en la construcción de la planta de la cervecera Constellation Brands, una consulta decidió pararla. El gobierno subsanará los daños.

 

El proyecto de la cervecera Constellation Brands -que en su cartera tiene a Grupo Modelo- fue hecho público en 2016. Se anunció una planta con una capacidad de 10 millones de hectolitros, una inversión superior a los $1,500 millones de dólares y estaría terminada en cinco años máximo.

Se ubicó estratégicamente en la carretera Mexicali-San Felipe, en el valle de Mexicali que permitiría la atención más cercana al estado de California, en el vecino Estados Unidos, donde la marca tiene un gran mercado.

Tras el anuncio, casi un año después, agricultores de la región y miembros de Mexicali Resiste, una organización campesina, se quejaron de que la empresa no tenía el permiso del uso de suelo.

También denunciaron un abuso en el consumo de agua de esta planta durante al menos 50 años, un recurso que pertenece a los agricultores locales y a la población de la ciudad y del Valle de Mexicali.

Estas quejas, alteraron a la población y se vivieron momentos difíciles: activistas se enfrentaron con fuerzas armadas, protestas, bloqueos, donde la principal queja era la construcción de un ducto de 47 kilómetros para llevar agua del Río Colorado hasta el sur de Mexicali y dotar del vital líquido a la planta de Constellation Brands, pues eso provocaría escasez de agua en las zonas aledañas.

La planta se comenzó a construir y hasta enero de 2020 el avance era de 65%.

Este año (2020), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SMA), luego de una reunión de trabajo, informó sobre la situación hídrica en la zona.

En esta reunión participaron expertos científicos, técnicos del agua, representantes de la empresa, población en general y autoridades federales, estatales y municipales.

El mensaje contundente de la directora general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jimánez Cisneros, fue: el Valle de Mexicali enfrenta retos importantes pues se extrae más agua de la que se recarga.

Dijo con claridad que es necesaria la inversión en infraestructura hidroagrícola para disminuir la sobreexplotación de acuífero y hacer un uso de riego más eficiente.

Constellation Brands argumentó que la operación de la planta no afectaría los recursos hídricos de la zona, calculados en 82 millones de metros cúbicos al año.

“No utilizaremos más agua de la necesaria. Tenemos un uso limitado por 5.8 millones de metro cúbicos”, aclaró el representante de la empresa.

Y entonces vino la política. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación por la presunta “violación al derecho humano al agua, derivada de la construcción y operación de la planta cervecera”.

 

 

El presidente López Obrador anunció el 3 de marzo de 2020, que por una resolución de la SMA, se realizaría una consulta para decidir la operación de la planta.

El 21 y 22 de marzo se realizó dicha consulta, ganó el no, a pesar de que a la cervecera se le autorizó el uso de 5.8 millones de metros cúbicos, exclusivamente de agua superficial, es decir, el equivalente a 0.2% del agua disponible en la entidad.

Además de que Constellation Brands entregaría cuatro veces más agua, ahora sí adquirida del agua subterránea, es decir, de la compra de terrenos y derechos de usuarios agrícolas.

El Consejo Coordinador Empresarial se pronunció respecto a la consulta: “Es violatoria del marco legal vigente, y genera un entorno de incertidumbre jurídica en México…”. La Confederación Patronal de la República Mexicana también emitió su parecer y subrayó que López Obrador y la consulta no respetaron el marco legal vigente, y él no trabaja por lograr una vida con mejores oportunidades para las familias mexicalenses.

 

 

Los directivos de la Coparmex dijeron enfáticamente que harán todo lo posible para no permitir que se gobierne con políticas que no generan desarrollo ni abonan.