La cuarentena por el coronavirus a muchos nos va a enseñar que necesitamos menos de lo que tenemos.

Por Marcela Muñoz*

 

Todo es risa y diversión hasta el momento en el que nuestros planes futuros pueden verse interrumpidos por situaciones que jamás contemplamos y para los que nadie nos preparó.

Después de 10 años de haber sufrido una crisis financiera, de la cual los millennials aún no podemos recuperarnos en totalidad, la pandemia del coronavirus trajo también la contracción del sistema financiero mundial.

La pandemia trae consigo una inminente crisis económica que atravesaremos y que será producto de las medidas que hoy tomamos para contener la enfermedad.

Pero siendo prácticos y objetivos: ¿qué podemos hacer para cubrirnos un poco de los efectos de la crisis?

En primera instancia y lo más importante es mantener una mentalidad positiva.

Debemos conservar el enfoque en que ni los tiempos buenos, ni los tiempos malos duran para siempre. Es decir, esta situación también pasará.

Adicionalmente, debemos entrenar nuestra mente para mantenerse en un estado lejos del miedo, donde sea capaz de percibir las oportunidades.

Como bien sabes, toda crisis trae oportunidades para quienes la saben aprovechar y mantenernos en el miedo únicamente nos paralizará y no permitirá que tomemos las acciones correctas.

Es por eso que te aconsejo que analices a profundidad diferentes alternativas para hacer ingresos adicionales.

Es importante que te fijes que se cumplan tres condiciones: que sientas pasión por lo que haces, que seas bueno en lo que haces y que puedas obtener suficientes ingresos por ello.

También puede ser que justo esta sea la oportunidad que necesitabas para llevar tu negocio físico al mundo online.

Muchas veces cuando uno emprende no inicia con toda la estructura empresarial montada, sino que poco a poco vas validando tu idea, a veces de forma improvisada, pero comienzas a crecer con el transcurrir del tiempo y las experiencias.

Las crisis también exaltan la necesidad de tener una vida más equilibrada entre nuestros ingresos y nuestros gastos.

Bajo el rigor de una crisis no podemos continuar aparentando que ganamos más de lo que en realidad percibimos.

Así, como estamos buscando formas de tener mayores ingresos, también tendríamos que buscar recortar nuestros gastos, con el objetivo de ahorrar entre el 10% y el 20% de nuestros ingresos de forma consistente.

La cuarentena a muchos nos va a enseñar que necesitamos mucho menos de lo que tenemos y te aseguro que más de uno va a reconfigurar su forma de gastar.

¿Y qué vamos a hacer con nuestros ahorros?

Invertirlos en un activo muy seguro hasta conformar un fondo de emergencia, que en el ideal tiene que ser entre 3 y 6 meses de nuestros ingresos.

Sin embargo, en un principio, es importante simplemente iniciar el fondo de reserva, sea la cantidad que sea.

La verdad es que no sabemos cuánto tiempo durará la crisis económica, pero lo que sí te puedo decir es que tiempos un poco más complicados están por venir.

Otro punto a considerar, para blindarse de la crisis, está asociado a revisar nuestro crédito y delimitar una estrategia para reducir en mayor proporción nuestro nivel de apalancamiento.

En todo Latinoamérica, en los países más afectados por la crisis sanitaria, estamos viendo cómo las instituciones bancarias y de crédito están apoyando a la población para que difieran a un mayor plazo sus créditos, así como otorgando facilidades para acceder al financiamiento.

Aquí lo único que te recomiendo es leer y entender muy bien cuáles son los beneficios que te ofrecería hacer esto, preguntar cualquier duda y revisar muy bien las letras chiquitas. Ahora sí que no queremos que la medicina sea más cara que la enfermedad.

Finalmente, el punto más importante a tomar en cuenta es que posiblemente estemos enfrentando uno de los cambios económicos más relevantes de nuestros tiempos.

 

 

LA ECONOMÍA COLABORATIVA

Para salir delante de esta crisis vamos a necesitar unos de otros. Vamos a tener que apoyar a los microempresarios, vamos a requerir consumir productos locales. Es decir, apoyar en mayor medida a nuestra comunidad.

En este tiempo de crisis, se va a volver mucho más evidente la evolución de la economía colaborativa.

La economía colaborativa básicamente se basa en prestar, alquilar, comprar o vender productos en función de necesidades específicas y no tanto en beneficios económicos.

De hecho, en este sistema es posible que el dinero no sea el único valor de cambio para las transacciones.

Ya somos usuarios de varias empresas que se rigen bajo este modelo como Airbnb, Uber, o tan simple como alquilar un departamento entre varios amigos, o revender la ropa que ya usamos.

En lo personal, veo a la economía colaborativa como una de las pocas alternativas para salir medio bien librados de la crisis ya que después de la recesión de 2008-2009, los millennials quedamos bastante mal parados con elevadas deudas, salarios bajos y pocas posibilidades de construir el patrimonio que lograron nuestros padres.

A 10 años de dicha crisis y con los efectos totales del coronavirus aún por sentirse, parece que no queda otra opción que reconfigurar desde la raíz el sistema económico bajo el cual estamos viviendo.

Por ello, la única forma de hacerlo es de manera conjunta como sociedad.

Ante la falta de propuestas que beneficien a la comunidad en su totalidad por parte de los líderes actuales, será la iniciativa privada quien de nueva ponga el ejemplo para construir un nuevo sistema económico que funcione para todos.

Si te gustó esta nota te recomendamos leer “El camino hacia la equidad financiera”.

 

*Marcela Muñoz es autora del blog “Equidad Financiera”. Además, cuenta con más de 10 años de experiencia en el sector financiero.