Este año en la región habrá 11.5 millones de desempleados en la región debido a la crisis causada por la pandemia del coronavirus.

Lo anterior lo dio a conocer la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el informe “Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe. El trabajo en tiempos de pandemia: desafíos frente a la enfermedad por coronavirus (COVID-19)”.

CEPAL prevé que la contracción económica que se registrará este año en Latinoamérica será del 5.3%, es decir, la peor desde 1930.

“En la medida en que la dinámica de la pandemia se prolongue y las medidas de distanciamiento físico sigan siendo necesarias, cabe esperar que la contracción sea mayor a la proyectada”, indica el documento.

La tasa de desocupación de la región pasará, según el organismo, pasará de un 8.1% que se registró el año pasado a un 11.5%.

De acuerdo con la OIT, la crisis del COVID-19 y las medidas de confinamiento provocarán una pérdida de alrededor del 10.3% de las horas de trabajo en el segundo trimestre de este año, lo que equivale a 31 millones de empleos a tiempo completo.

Pero el problema no solamente se registrará a nivel desempleo, sino que se prevé un marcado deterioro de la calidad del empleo.

El trabajo informal es la fuente de ingresos de muchos hogares de América Latina, donde la tasa media de informalidad es de aproximadamente un 54%, según estimaciones de la OIT.

Muchos de estos trabajadores no tienen acceso a servicios de salud de calidad y, dadas las características de su trabajo, están más expuestos al contagio.

Dicha situación afectará negativamente la dinámica de la pobreza y la desigualdad.

La CEPAL estima que para 2020 la tasa de pobreza aumentaría hasta 4.4% y la pobreza extrema 2.6% respecto a 2019. Lo anterior implica que la pobreza podría alcanzar al 34.7% de la población latinoamericana (214.7 millones de personas) y la pobreza extrema al 13% (83.4 millones de personas).