Astrid Martínez, Gerente de Responsabilidad Social de Estafeta nos comparte esta columna en la que nos dice que la Responsabilidad Social se define como la contribución activa y voluntaria de las empresas en el mejoramiento social, económico y ambiental o la gestión y mitigación del impacto generado por su actividad.

Foto: Estafeta

Expertos de la Universidad de Guadalajara, realizaron un análisis sobre el estado actual de la Responsabilidad Social Empresarial en México* los resultados señalan que, en 2017, tan sólo el 0.03% del total de empresas existentes registraron seguir algún modelo de responsabilidad social, siendo el más común el Distintivo Empresa Socialmente Responsable® otorgado por el CEMEFI. El trabajo de los investigadores reveló también que son las empresas de mayor tamaño quienes participan con mayor frecuencia en los procesos necesarios para contar con el distintivo y mantenerlo en el tiempo.

Quisiera decir que comprendo el dato, el que haya tan pocas empresas que de manera formal abrazan a la RSC como bandera se debe sin duda al arduo trabajo que hay detrás, sin embargo, estoy convencida de que empresas de todos tamaños son movidas en gran medida por la voluntad de contribuir con la mejora del entorno, en primer lugar, con la generación de puestos de trabajo.

Para nosotros en Estafeta, 2020 fue el noveno año que de manera consecutiva hemos obtenido el distintivo ESR® y el sexto en el que presentamos un informe de responsabilidad social, sin embargo, el involucramiento social y la colaboración en diversas iniciativas inició mucho antes y viene precisamente de la raíz, nuestro fundador estuvo toda su vida interesado e involucrado activamente en el cuidado del medio ambiente y el apoyo social. Ese compromiso ha permeado no sólo en el Consejo Directivo de la empresa sino a los colaboradores que hoy en día participan con entusiasmo como Voluntarios Estafeta.

Se trata entonces de formalizar los esfuerzos, vale la pena ya que gradualmente, la RSC se ha ubicado como un diferenciador determinante entre las empresas. Las preferencias de consumo se inclinan claramente hacia aquellas que muestran interés genuino por reducir su impacto ambiental y/o social.  Se ha convertido también en parte de la gestión estratégica e influye en los resultados económicos, la atracción de talento y la reputación de una marca.

Comparto un poco de la experiencia que desde la Gerencia de Responsabilidad Social hemos adquirido en este interesante proceso de hacer más sólidos, visibles y efectivos los esfuerzos realizados por la empresa en este sentido, que se han convertido efectivamente en generadores de ahorros, innovación y satisfacción para la organización.

  1. Conoce tu negocio, su esencia y lo que mueve a su gente para alinear cualquier acción a ello. Será mucho más fácil abrazar el trabajo.
  2. Busca un consultor que te guíe, aprovecha esa experiencia para acortar el camino.
  3. Súmate a los esfuerzos globales como los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU. Juntos podemos más.
  4. Con base en lo anterior, arma tu propio modelo de responsabilidad social. Si abrazas causas que vayan de acuerdo con tu actividad será más sencillo ayudar.
  5. Registra y mide cada esfuerzo y sus avances. Todo lo que se mide suma y podrás tomar mejores decisiones.
  6. Capacítate, toma cursos, sumérgete en el mar de información al respecto.

Cada empresa debe establecer, de acuerdo con su filosofía, sus valores y su actividad, la manera de gestionar su responsabilidad social corporativa. Estoy segura de que al analizar la forma en que se están haciendo las cosas en tu empresa podrás encontrar las áreas de oportunidad y comenzar a hacer ajustes en las políticas necesarias, ejemplo compras, consumo, las relacionadas con los colaboradores, etc., que te colocarán en el camino correcto para ser una Empresa Socialmente Responsable.

 

*Revista Academia & Negocios July 2020