El éxito de reinventarse

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El éxito de reinventarse

Para un emprendedor fracasar es lo que le indica que está haciendo las cosas diferentes, por lo tanto es algo positivo.

Por Valeria León

Renovarse o morir es el lema, literalmente, de los emprendedores o al menos eso pregonan.

Para comprobarlo decido hacer lo que cualquier periodista haría cuando quiere ahondar en un tema. Busco entre mis conocidos y… ¡bingo, lo tengo, conozco al mejor emprendedor para ejemplificar una exitosa reinvención!

Pablo Casaubon recibe mi llamada telefónica cuando está por entrar al Teatro Sheldonian de la Universidad de Oxford. En su graduación del MBA viste un smoking, al igual que sus compañeros provenientes de 62 diferentes países.

El teatro, en donde se lleva a cabo la ceremonia, fue construido hace más de tres siglos, y su majestuosa arquitectura intimida a cualquiera que lo mira por primera vez. Todos los presentes se ponen de pie para recibir a los recién egresados, el sonido grave del órgano es opacado con la ola de aplausos que reciben los graduados, quienes ingresan al salón en fila.

“Cuando te dan la noticia de que has sido aceptado en Oxford te entra el Síndrome del Impostor”, relata el recién graduado al contestar mi llamada telefónica, “dudas si eres lo suficientemente bueno para estar ahí, incluso te preguntas: ¿por qué estoy aquí, ¿habrá sido suerte?”.

Sin embargo, los meses pasan y la incertidumbre se esfuma para confirmar que la experiencia con la que cuenta una persona como él, de un perfil emprendedor, joven y dedicado, aporta a un grupo que está integrado por estudiantes con distintos bagajes culturales.

“Hay un momento en el que te das cuenta que tú tienes cosas que aportar que los demás no tienen”, explica. “Todo el mundo necesita ayuda en algo y si tú puedes ayudar en lo que sabes, hay otras personas que te van a ayudar, así es como las personas salen adelante”.

Una de sus compañeras de África le enseñó el dicho que marcó la forma en la que este emprendedor hace las cosas: “Si quieres llegar rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado”.

Antes de terminar la carrera de Comunicación siempre quiso emprender y así lo hizo. Por lo tanto, a los 24 años, es decir, 6 años atrás, lanzó Ping Stamp, una plataforma digital que ayuda a las pequeñas y medianas empresas (PyMES) a crecer a través de gratificar la lealtad de sus clientes.

A su cargo, abunda Casaubon, llegó a tener hasta 15 personas y entre más crecía la nómina también la incertidumbre, que estuvo acompañada de ataques de ansiedad cada vez más recurrentes debido a que cada fracaso era fulminante para el entonces CEO de Ping Stamp.

En un principio la idea que tenían era clara: no había un mercado de productos destinados para PyMES, así que se propusieron crear un software, y con la venta de éste haría crecer la empresa.

“En lugar de preguntar, asumimos que eso era lo que querían los dueños. Eso fue el fracaso, nos dimos cuenta que había que salir y hablar con los clientes”, revela.

“Cada fracaso me pegaba mucho, me preguntaba: ¿qué estoy haciendo mal? Pero si lo ves como algo definitivo te puedes quedar ahí”.

El crecimiento de la empresa se estabilizó y finalmente decidieron venderla.

“¿Fracasaste?”, le pregunto en la entrevista telefónica. “El maestro ha fallado más veces de las que el principiante ha tratado”, me responde tranquilo.

Su respuesta me sorprende. En el mundo en el que vivimos fracasar no es una opción, pero dejo que siga hablando mientras intento asimilar lo que me platica.

“El fracaso es algo positivo y nunca es algo definitivo”, subraya.

Cada semana, Pablo si fracasa al menos una vez entonces cuenta con el indicador que está haciendo las cosas diferentes.

Al tropezar, asegura el entrepreneur, aprendes de los errores cometidos y de esa manera creces. En el proceso como emprendedor, Pablo aprendió a perderle el miedo al fracaso.

En la otra cara de la moneda, el éxito es subjetivo. Una vez que alcanzas la meta propuesta no te quedas ahí, te planteas la siguiente.

En el cierre de cada etapa reina la incertidumbre que muchas veces es salpicada por el miedo. Ésta es una constante en los desafíos que enfrenta un emprendedor, sin embargo, el miedo es indicador de algo nuevo y mientras sigas encontrando experiencias diferentes vale la pena continuar.

Pablo confiesa que rara vez un emprendedor recorre la ruta perfecta que imagina, que sus sucesos son impredecibles, pero que la constancia y ambición por imponerse nuevas metas hacen que se avance. Lo realmente importante, subraya, es que uno disfrute el proceso.

Una vez emprendedor, siempre emprendedor

Al terminar su Maestría en Oxford, Pablo aplicó a 39 empresas enfocadas en tecnología, desde startups recién fundadas hasta grandes compañías. El sector de la tecnología está viendo al futuro y la innovación ha tornado cualquier compañía hacia la misma, por las necesidades que exige el mercado.

Vivimos en la cuarta transformación, en la que toda información está migrando a la nube con elementos de inteligencia artificial que anteriormente eran realizados repetitivamente por humanos.

La manera en que trabajamos está cambiando, y en este contexto, y tras realizar siete entrevistas, Pablo fue contratado por Microsoft para un puesto estratégico en el equipo de Cloud.

Comulgar con la cultura del emprendimiento y el poder de la reinvención fueron las razones por las que la compañía escogió el perfil del recién egresado de Oxford.

“Nos gustan las personas que se mueven en un ambiente de incertidumbre”, fue la consigna que escuchó Pablo al recibir la noticia que era parte de Microsoft.

A su vez, la forma de trabajo y la filosofía del CEO Satya Nadella atrajo su atención. El magnate tecnológico apunta al pensamiento de crecimiento, y no solo se ha enfocado a vender si no a innovar con inteligencia artificial.

Utilizar la tecnología para ayudar a la gente a alcanzar su potencial es lo que Pablo hizo con Ping Stamp. Y aunque asegura que cuando uno emprende nunca deja de hacerlo, su nuevo enfoque para volver a emprender será cuando encuentre un problema que él mismo haya padecido, y así experimentarlo y plantear una solución a partir de su experiencia personal.

“Piensas que va a ser más fácil de lo que en realidad es, siempre es más difícil de lo que te planteas. Lo poco glamuroso de ser un fundador es que nadie te enseña.

“Tú eres el que va a tocar las puertas y eres desde el que limpia el piso, hasta el que cierra la inversión”, advierte al recordar los años en los que estuvo a cargo de la empresa.

Al tomar una decisión dejas ir otras cosas nunca hay tiempo perfecto. La mejor forma de emprender, de acuerdo con Pablo, es hacerlo con algo que te apasiona y nunca olvidar que caerse y levantarse forma parte del trayecto.

2018-12-06T18:19:32+00:00

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