Cuando los sectores vuelvan a trabajar, los líderes deben instituir protocolos de salud.

Por McKinsey*

 

Al comprender la estructura económica de cada región, los gobiernos pueden identificar rápidamente los lugares donde se puede reiniciar la economía.

Para hacerlo bien, los gobiernos pueden evaluar tanto el riesgo de transmisión como la importancia económica relativa de cada sector.

Por ejemplo, las autoridades pueden definir la importancia utilizando métricas como el empleo total, los trabajos vulnerables o la contribución a la economía.

Este análisis puede requerir una mayor elaboración para subsectores y trabajos individuales. Una caracterización a este nivel de detalle podría minimizar la pérdida de trabajos que implican solo un bajo riesgo de transmisión.

Algunos sectores estratégicos de la economía necesitarán operar incluso durante bloqueos, incluidos la atención médica, la defensa y la seguridad, y la adquisición de bienes y servicios estratégicos como alimentos, medicamentos, energía, agua, gas y comunicaciones.

Los sectores restantes pueden reabrirse gradualmente a nivel regional, a medida que la crisis de salud pública disminuya. Un grupo podría comenzar a operar cuando la preparación de una región pase de la Etapa 4 a la Etapa 3.

Un segundo grupo podría comenzar a operar una vez que la región esté en la Etapa 2, cuando el riesgo de transmisión esté relativamente bajo control. Otros podrían abrir más tarde, una vez que se haya minimizado la velocidad de transmisión o se hayan creado protocolos claros para dar cuenta del mayor riesgo de transmisión de la actividad.

Cuando los sectores vuelvan a trabajar, los líderes deben instituir protocolos de salud y comportamiento para reducir el potencial de una mayor transmisión.

En casi todos los sectores, las empresas necesitarán protocolos para mantener el distanciamiento físico y evitar el resurgimiento de nuevos casos: trabajo remoto, pautas orientadas a la higiene y la salud, monitoreo frecuente de las temperaturas de las personas para la detección temprana de nuevos casos, informes de información relevante al autoridades sanitarias y medidas de ejecución para garantizar el cumplimiento.

De hecho, la adopción de estos protocolos y otros puede influir fuertemente en la posición de un sector. Los trabajos se pueden redefinir de manera que sea más seguro reiniciarlos.

Además, cada sector y subsector puede implementar requisitos y procedimientos específicos para garantizar la salud de los trabajadores y el resto de la comunidad.

Los líderes de salud pública y las asociaciones de la industria deben trabajar juntos para diseñar protocolos para cada subsector en los días previos a que se levante la cuarentena. También podrían colaborar para proporcionar recursos que eduquen a los ciudadanos y trabajadores sobre cómo aplicar esos protocolos.

Te sugerimos leer la primera parte de esta nota “Cómo reiniciar la economía I”.

Para leer el informe completo da click aquí.

 

Sobre los autores

Andrés Cadena y Fernando Ferrari son socios senior en la oficina de McKinsey en Bogota, donde Felipe Child y Juan Franco son socios. Matt Craven es socio en la oficina del Silicon Valley. David Fine es socio senior en la oficina de Londres. Matthew Wilson es socio senior en Nueva York.