El tener oficinas confortables y luminosas incide en el ánimo y la productividad.

 

A principios del siglo XX, las oficinas tenían como objetivo maximizar la eficiencia al imitar el diseño de la fábrica con hileras de mecanógrafos y empleados supervisados, como lo promovió Frederick Taylor, uno de los primeros consultores de gestión estadounidenses.

En la década de 1960, el bürolandschaft (“paisajismo de oficinas”), menos rígido, cruzó el Canal desde Alemania e invadió el mundo.

La década de 1980 marcó el comienzo de las “granjas de cubículos”. Hoy en día, las oficinas de planta abierta y los “escritorios” no asignados tienen como objetivo aplanar las jerarquías y aumentar la informalidad.

“Los espacios cambiaron de ser estáticos a dinámicos”, resume, Fernando Gutiérrez Ahrensburg, mandamás en Gaya Sinergia Constructiva, empresa mexicana experta en los ámbitos de la edificación y los interiores y con más de 30 años de experiencia.

La oficina corporativa es un motor de crecimiento global. En 40 países desarrollados, un tercio de la fuerza laboral, trabajan en un escritorio.

La tecnología y los hábitos de trabajo cambiantes remodelan la vida de los empleados de escritorio en la ciudad y más allá, así como la de sus empleadores, que administran las oficinas, y, claro, también la de los propietarios.

 

LOS PROPIETARIOS

La ingeniería moderna permite a los desarrolladores crear mejores espacios, más flexibles y que los inquilinos demandan cada vez más. Como todo lo demás en estos días, los edificios están repletos de tecnología.

Bajo la idea de crear un espacio alternativo a las oficinas corporativas, donde el networking, los encuentros y las negociaciones fueran una experiencia diferente, Interprotección, grupo mexicano de empresas en el mercado de corretaje de seguros, apostó por Gaya y la materia gris de Jaime Regules Arquitectos para rediseñar sus oficinas.

Hoy, Interprotección cuenta con cuatro zonas principales para que la experiencia de trabajo y cierre de negociaciones sea mucho más placentera: un cigar room para los amantes del tabaco, un área abierta con mesas y salas de trabajo donde se exhiben los autos para deleite de los visitantes, un área de cocina y bar, y un mezzanine que funciona como zona de capacitación.

En otros edificios, la tendencia ahora es que los ascensores y los baños se pueden ubicar en la periferia de un edificio, en lugar de en su eje central. Así, se construyen pisos enteros sin obstáculos.

Se les dice a los arquitectos que permitan que el personal se mezcle en los pisos y entre ellos para fomentar el pensamiento creativo; las escaleras ahora son lugares para encontrarse, no solo algo por lo que caminas en un simulacro de incendio.

Esto permite a los desarrolladores ofrecer espacios flexibles que los inquilinos pueden adaptar en el transcurso de un contrato de arrendamiento.

ACOMODO ANTI RACISTA

La nueva morada de Goldman Sachs, en Londres, que desarrolló, luego vendió y alquiló durante 25 años, está diseñada para que algunos muros exteriores se puedan remover y la mitad del espacio sea subarrendado en caso de que se reduzca la cantidad de personal.

“Todo esto significa que los propietarios gastarán más en mantener sus edificios al día”, dice Peter Papadakos, de Green Street Advisors, una empresa de investigación de bienes raíces. Esto puede reducir el rendimiento del alquiler de oficinas de 5% actual a quizás 4%.

Cada vez más empresas temen quedar atrapadas en nuevos arrendamientos de 10 a 15 años en un momento en que la automatización y el aumento de los empleos temporales dificultan la previsión de una plantilla futura.

“La tendencia hoy en día es que las grandes empresas ya no apuestan porque sus oficinas sean parte de sus activos, prefieren que su valor resida en el capital humano, en aprendizaje, en centros de datos y flujos potenciales”, explica Gutiérrez Ahrensburg.

Algunas empresas optan por espacios de trabajo compartido en lugar de arrendar directamente de propietarios tradicionales. Las empresas de co-working ahora representan alrededor de 5% del espacio de oficinas en Londres, Nueva York y la tendencia se replica aceleradamente en CDMX, Lima o Santiago.

La mayoría de sus clientes son pequeñas empresas. Aunque también hay espacio para grandes empresas que requieren más de 500 posiciones en un edificio, como hizo HSBC, que ocupó 1,100 escritorios en la sucursal londinense de WeWork de 6,300 mostradores.

Otra tendencia es que los CEO interactuarán más, pues en la actualidad delegan a los project managers de los brokers. Otra preferencia es que “todos tenemos el mismo valor. En las nuevas oficinas del futuro, la inclusión dirá adiós al clasismo y a la segregación social; los resultados serán los que cuenten”, concluye Gutiérrez Ahrensburg.