China, el mercado de energía solar más grande del mundo, logró instalar 53 gigavatios el año pasado.

La industria de energía solar a nivel mundial está montada sobre altos subsidios. Las generosas tarifas (FIT, feed-in-tariffs) e incentivos financieros para instalar energía solar convirtieron a Alemania en el mercado solar más grande del mundo en 2010.

Los alemanes recurrieron a China en busca de fuentes baratas de paneles solares de silicio cristalino, sobre todo, porque las tierras subsidiadas y los préstamos a fabricantes los favorecieron para socavar competidores europeos y estadounidenses.

Cuando los subsidios solares europeos cayeron durante la crisis del euro, el gobierno chino una vez más intervino para apoyar a los defensores de la energía renovable. Los asiáticos ofrecieron FITs para impulsar al remoto oeste de China con granjas solares.

En 2013, China había eclipsado a Alemania como el mercado de paneles solares más grande del mundo; el año pasado instaló 53 gigavatios (GW), casi cinco veces más que en América, hoy el siguiente mercado más grande.

Jinko se convirtió en el proveedor de paneles solares más grande del mundo en 2016, enviando casi 10GW a nivel mundial el año pasado. Seis de los diez principales productores son chinos.

Las mejoras tecnológicas para mejorar la conversión de la luz solar en energía se están desacelerando.

China, otra vez, ofrece una lección. Su programa “Top Runner” premia a aquellas empresas que experimentan con las últimas tecnologías fotovoltaicas, en un intento por hacer que la energía solar sea más competitiva. Jinko dice que ningún otro país ofrece tal esquema. Lo malo es que solo está abierto para empresas chinas.